AnálisisDeportivo

Windjammers 2 (PC)

posted by Hazuki 24 febrero, 2022 0 comments
Frenesí discal

Windjammers 2

Que me perdone los señoríos de la RAE por tamaña suciedad de subtítulo para esta crítica sobre el que se ha convertido en el matahoras predilecto de quien sirve este texto. Imperdonable falta para los académicos, pero seguro que la buena gente de DotEmu agradecen la sonoridad de la misma frase, y la euforia que subyace en su contenido, como yo lo he hecho invirtiendo horas en este juguete delicioso llamado Windjammers 2. Antes de entrar en materia, detallemos los antecedentes…

Windjammers es un arcade aparecido en 1994 y desde entonces clásico atemporal e inquebrantable. Uno de esos títulos elegidos por gamers y no gamers por su endiablada disposición jugable que formateó el concepto ingeniado por ya el primer videojuego de la historia (Pong) para convertirlo en una irresistible mecánica jugable para todos los públicos. Ahí permanece como clásico, sabedor de no envejecer y de propiciar entrañables horas de vicio a los jugadores que incursionen en sus dominios. Con este credencial imponente en el que muchos proyectamos con sonrisa nuestro YO gamer juvenil, DotEmu se encaprichó en recuperar su universo para hacer una remake/secuela – comprándole previamente los derechos a los japoneses Paon DP, quien los habían adquirido tras la quiebra de Data East; los impulsores originales. Y su osadía, les ha salido de perlas.

Porque Windjammers 2 recupera el espíritu original, y lo potencia con aportes consistentes. De entrada, estamos hablando de quizá uno de los juegos deportivos con una de las mecánicas más básicas, pero con recompensas jugables más bastas. Antes me he referido a Pong, pero para entender su mecánica realmente hay que desplazarse hasta los area jockey (¿Quién cojones los llama así? sí, he tenido que buscar en google), ese juego de discos flotando ligeramente por una pista de aire comprimido a los que muchos nos abalanzábamos cuando los veíamos asomar en salones recreativos cerca de futbolines y recreativas. Voltear el eje de cenital a lateral, y convertirlo en 2D, y tendréis el plano jugable de Windjammers 2. El jugador opta por distintos jugadores, cuya habilidad se balancea entre velocidad y potencia, y en partidas al mejor de tres sets (hay que llegar o superar la puntuación de 15), los jugadores intercambian lanzamientos de discos con la intención de que este termine agujereando el lado contrario de la pista, en esos huecos señalados con distintas puntuaciones. Toda esta fútil descripción les resultara más fútil a los familiarizados con el original, porque se mantiene exactamente igual. Sin embargo, las pequeñas modificaciones implantadas por DotEmu mejoran las prestaciones jugables sustancialmente. Ahora el jugador puede retomar el disco sin necesidad de agarrarlo, con un golpe seco con el que pillar al rival con la guardia bajada. También puede usar un movimiento especial cuando la barra de carga de la parte inferior de la pantalla se llena. Y además de golpes fuertes o globos, se ha añadido el machaque y el salto. Si a todo ello se le añaden distintos escenarios con su particularidades orográficas, entonces el abanico de posibilidades aumenta, y el agotamiento jugable prácticamente desaparece.

En cuanto a sus modos de juego Windjammers se divide en un modo arcade válido como aprendizaje (en el modo medio ya pega un salto de dificultad importante), mientras que la verdadera carne se sirve en su modo online, con partidas rápidas o partidas competitivas. Por último hay la opción de jugar en local con amigos. Lo inimaginable para muchos viendo su repetitivo y simple esquema jugable, son las horas de adhesión que provoca Windjammers 2. Es sorprendente que pese a lo cerrado y marcado de los movimientos y escenarios, uno se pueda ver lanzado a tejemanejes tácticos, y en bolas de tensión dilatada que solo encuentran comparación en un partido entre Nadal y Medvedev.

Windjammers 2 se posiciona así como un tritura yemas glorioso; una simplicidad jugable que atrapa y reconforta al jugador con estímulos y recompensas impensables a priori. Un culto al juego original que mantiene su genuino sabor, y su experiencia frenética y que encima mejora algunas prestaciones y lo acerca al universo online para el goce de más. Queremos ser legión.

marco 75

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