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Children of Morta (PC)

posted by Xavi Roldan 17 septiembre, 2019 0 comments
Asuntos de familia

children of morta

Hay una especie de pugna implícita en el mundillo del videojuego indie ahora mismo. A pesar de toda su magnitud, su enorme oferta estilística y narrativa y su exploración de nuevos tonos y enfoques, dos subgéneros reclaman su puesto como tendencia predominante: el metroidvania (esos plataformas 2D en scroll lateral cuyo motor jugable es revisitar zonas inicialmente inaccesibles adquiriendo progresivas mejoras para el personaje) y el roguelike (crawleo de mazmorras generadas de manera procedural). Esta tensión se resuelve, por supuesto, en juegos que hacen de las dos derivas un discurso único y cohesionado, en algunos casos, como el de Dead Cells, con resultados soberbios. Pero sí es cierto que los que apelan a la pureza de dichos géneros siguen siendo multitud. El gran misterio es determinar cómo cada nuevo título va a imponer su propia personalidad sin repetir esquemas.

O bien cómo va a lograr que esos esquemas parezcan frescos. Children of Morta, orgulloso roguelike -recuerden, mazmorras generadas de manera aleatoria-, lo logra con holgura. Sí, lo hemos visto ya antes, y no hay que irse demasiado atrás en el tiempo para encontrarle referentes estéticos (Hyper Light Drifter podría ser el más celebrado de las últimas temporadas). Pero el título de Dead Mage logra enganchar como si fuera casi, casi la primera vez que uno se pone a los mandos de una propuesta de este tipo.

Lo primero que hay que pedirle, por supuesto, es eficacia en las mecánicas. Sin reproches al respecto. El combate, en plano casi cenital y apegado a la fórmula del action RPG, se siente natural, dinámico y responsivo, poco sofisticado pero lleno de posibilidades gracias a los power ups que van sembrándose a lo largo de la exploración. Cada uno de los personajes jugables, los distintos miembros de la familia protagonista, tiene sus propias mecánicas y sinergias, funciona como puerta de entrada hacia nuevos modos de resolver los conflictos y garantiza aproximaciones diversas que deben ser estudiadas y dominadas. Lo cual, dicho sea de paso, resulta fluido y asequible. Sus habilidades y armas particulares determinan la estrategia, y la gestión de los objetos y poderes tiene que coordinarse constantemente con la dosificación de la stamina. Todo ello asegura un combate exigente pero no extremadamente difícil, dinámico en la exploración de las mazmorras y más tenso en los enfrentamientos con bosses.

Por otro lado, y ya curtidos en ver propuestas estéticas basadas en el pixel art, debemos esperar un apartado visual a la altura. Y en esto también cumple Children of Morta: si bien el diseño de las mazmorras es más funcional las animaciones de los personajes son increíbles y el enfoque artístico del hogar de los Bergson y de algunos paisajes sencillamente corta el aliento. Cada personaje, por otro lado, está cuidadísimo, diseñado con un mimo increíble. Cada objeto, cada elemento arquitectónico rebosa de un radiante barroquismo paradójicamente armonioso. Además el cuidado gráfico se acompaña de un apartado sonoro donde destaca la narración literaturizada de una voz en off y una banda sonora que nos recuerdan lejanamente a los mejores logros de Supergiant Games, los de Bastion y Transistor. Todo encaja, todo fluye en una apuesta atmosférica que estimula y finalmente hechiza.

De todos modos lo que reclama la atención en esa búsqueda de la distinción y la personalidad es el sentido de la progresión que nos ofrece una historia que, en lo argumental, apuesta por la emoción. El crawleo funciona en su vertiente arcade, pero entre mazmorra y mazmorra, entre éxito y muerte el juego nos transporta al hogar que hace las veces de hub y base de operaciones. Me refiero al hogar de los Bergson, un reducto de intimidad donde el jugador es testigo de las historias que marcan el devenir de la familia. Donde cada uno de los personajes, de sus actividades, de sus inquietudes, frustraciones y aspiraciones -como individuo y como miembro del colectivo- se va desarrollando poco a poco, aprovechando esos intersticios, esos remansos de calma que siguen a cada muerte en el interior de un oscuro laberinto: la carrera por acabar con esa “corrupción” que se esparce por el mundo, en paralelo a la voluntad de actuar como una verdadera familia. Es ahí, en esa bisagra temática, donde Dead Mage termina de certificar el interés de un producto que de buenas a primeras podría parecer demasiado dependiente de la fórmula pero que termina convirtiéndose en una aventura de gran alcance y calado emocional.

marco 75


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