AnálisisVideojuegos

Dirt 2 (PS3)

posted by Miqi 22 septiembre, 2010 0 comments
El simulador más pasado de vueltas

Seré directo: Colin Mc Rae Dirt2 es un juegazo. No es perfecto, tampoco lo es Metal Gear. Y en esta (Platinum) Review aprovecharé para dar cuatro pinceladas sobre el volante de Logitech GT. Dos buenas compras, a mi parecer. Empecemos entonces, y dejemos atrás todo prejucio que nos ate a un mando.
 
Cuando se inventaron las consolas se crearon con un solo fin: engañar al cerebro planteándole una realidad alternativa donde… divertirse. Punto y final. A partir de aquí tenemos juegos que transmiten un mensaje filosófico, juegos con trasfondo educacional e incluso juegos para aprender, entre muchas otras cosas. ¿Pero qué es lo que yo quería cuando mi primo movía un colchón en el suelo haciéndome de simulador mientras jugaba a Out Run de Game Gear? Pasarlo en grande, pedal a fondo, haciendo lo que nunca podría soñar en la realidad.  Imaginaos una consola con la capacidad de PS3 y un volante que añade presión a tus giros… pues a eso va Dirt2. A ponernos los pelos de punta cuando entramos triunfando en la meta y la cámara se ralentiza a ritmo de esta banda sonora de nitroglicerina. En esos momentos te da igual no ser una estrella de rallys porque estás sintiendo, si no lo mismo, algo muy parecido. Por ello quiero destacar que lo que algunos llaman Arcade yo lo llamo emoción. Así que si lo que queréis es un juego que enganche, que os haga aprender a contravolantear antes de que el coche se cruce por completo en pleno Rally de Indonesia… Lo tenéis fácil. 

El modo campaña consiste en hacer tu carrera como piloto en este circuito que mezcla los Rallys con Raids, carreras en circuito cerrado, 4×4… Aquí hay que ser el mejor en todo. Y no solo eso, además hay que hacerse amigo de los más buenos para que te reten y conseguir su respeto. Porque aquí, casi sin quererlo, nos convertiremos en una superstar del circuito, como los endiosados Travis Pastrana o Dave Mirra, al más puro estilo Red Bullero o X Games. Quizá sea la realidad la que es demasiado aburrida. Para amenizar todo este cóctel de cambio de rol en nuestra persona (ahora vuelvo a llevar gorras y zapatillas con lengüeta acolchada) la exquisitez de los menús y sus transiciones. Los tiempos deberían ser más cortos para poder correr, correr y correr, pero parece que Codemasters quería que le dedicaramos un poco de atención al excelente trabajo de diseño que nos embobará desde el primer menú: detalladas texturas (sensoriales) que respiran arcade por los cuatro costados. Las típicas transiciones de Indiana Jones remixadas con Bloc Party y pasadas por After Effects Flúor molones… degustarás un sabor muy auténtico que solo tiene Dirt. Esa es la guinda. Eso es lo que te ayuda a querer más y más, a correr y a derrapar y a echar de la pista a los más indeseables; a coronarte el Rey del Mundo. Abre todos tus sentidos porque Dirt2 también juega a eso: te maravilla por la vista te seduce por el oído y su sabor te convence de que se trata de algo auténtico.
 
Encontraremos un montón de modalidades de juego divertidas y variadas. Dependiendo del tipo de Coche o prueba la conducción es muy distinta y te obliga a aprender distintas técnicas para dominar a tus cuadrúpedos. Sí, el modo Rally, debido a su grandeza, debería haber tenido más espacio para él solito. Pero por quedarse corto no significa que no sea bueno, sino todo lo contrario: tenemos mucha sed. Ahí queda dicho para el desarrollo de Dirt3. Y es que cuando de verdad consigues la compenetración necesaria con tu copiloto… no he visto nada parecido en todos los videojuegos de carreras. Te permite guiarte a unas velocidades espeluznantes y tu cerebro está ocupado: 50% qué dice el copiloto- 50% me la voy a pegar ya. La sensación de competitividad extrema te lleva a creer (como en mi caso de Outrun casero mediante colchoneta en el suelo)  que estás llevando un Subaru a 150 km/h como en un sueño donde nada te dice que no es real. Salvo la patada. La diferencia entre Rallyes se nota. No será la misma conducción a través de la selva de Indonesia que derrapando en las carreteras de Croacia.
 

En lo que a jugabilidad se refiere que cada cual lo juzgue por sí mismo. No entraremos en debate sobre Arcade vs Simulador, pero vista la euforia con la que hablo del título mi postura queda más que clara. Creo que no es justo separar entre uno y otro género en juegos de este tipo. La sensación es la de coger un coche, eufóricos y cafeinizados (muy lejos de los chutes de speed que veremos en Burnout o de las partidas de ajedrez por turnos trimestrales que jugaremos en Gran Turismo 5). Porque la verdad, casi me duermo conduciendo (también con el volante GT) un Ferrari Fiorano a 300 Km/h en un circuito de alta velocidad en GT5 Prologue (de regalo con el volante Logitech, por cierto). Aquí con el subaru más simple ya nos agarraremos al volante como si fuésemos a salir despedidos por el televisor. Quien busque emoción y retos, los tendrá. Quien busque realismo (no el ultra-realismo de vitrina made in Gran Turismo), también lo encontrará.
 
GRÁFICOS
 
La belleza y realismo de decorados y coches salta a la vista. Todo contribuye a pensar  que en realidad tenemos entre manos un coche de trescientos caballos huyendo del demonio. La iluminación hace justicia a la plataforma y los detalles sobre el capó o el polvo del camino son exquisitos. Las secuencias a cámara lenta de entrada de meta son increíbles (muy parecidas a esos momentos pre-choque Burnout que nos hacían saltar las lágrimas) y ayudan a que el indicador de motivada personal vaya en aumento carrera tras carrera. Los daños en el coche están bien representados aunque no responden a la realidad de los choques (por lo cual nos podemos ostiar sin preocuparnos demasiado, solamente por no perder más tiempo). Los decorados son espectaculares, tanto en el interior de pequeños pueblos marroquíes como campo a través por África, las carreteras de Croacia o Londres, los estadios de Baja California, el circuito híbrido ciudad-tierra de Japón o, bajo mi punto de vista el mejor, el Rally de Indonesia. Una vacanal visual que de nuevo nos transportará a nuestro mundo imaginario de dominación mundial de las carreras de coches.

El motor gráfico corre a cuenta de EGO, creación de la casa by Codemasters. Ya fue usado en Dirt1 y en Race Driver Grid (con resultados considerados como los mejores en materia de conducción) y en Dirt2 nos demuestra que su espectacularidad se mantiene fiable al cien por cien en fluidez. En ningún momento sufrimos ralentizaciones ni nada parecido y las físicas del juego son muy realistas. La robustez de nuestro coche y de los obstáculos nos brindan una sensación muy fiel (y si le sumamos la potencia del volante GT aún más). De manera que en lo que a este apartado se refiere, le pese a quien le pese, nos acercamos a la perfección en conducción. Cuidado, nos referimos al universo Dirt no a nuestro planeta llamado Tierra, así que algunas licencias en cuestión de físicas nos brindan un entretenimiento mucho más intenso que el de salir a pasear nuestro Seat Leon por el polígono de turno. Todo, todo, está pensado a lo grande, a lo espectacular, y cuidado con mucho detalle desde los paneles de menús hasta el flashback replay de nuestra carrera.
 
SONIDO
 
Aquí está la diferencia entre una película más y Star Wars: John Williams. Seguro que muchos no han caído en la cuenta de que la tensión argumental de Modern Warfare 2 no existiría sin las manos de un genio como Hans Zimmer detrás de su banda sonora (como lo son El Caballero Oscuro, una de las mejores de la historia del cine, o Piratas del Caribe). Como decía al principio de todo esto, la intención de Codemasters es conseguir que un escalofrío recorra nuestra espina dorsal desde los pies hasta la cabeza provocando una aspiración de nuestros pulmones más fuerte de lo normal que fabrique una buena cantidad de endorfinas. O lo que es lo mismo: hacernos sentir increíblemente motivados para arrasarlo todo. Y aquí es donde la banda sonora consigue darte el empujón definitivo hacia la adrenalina más pura. Canciones seleccionadas con muy buen ojo (que no oído) por los creadores del juego y que comparten mi visión de pasar de la electronica más comercial al metal o al rock más indie siempre que la calidad sea el denominador común. Estoy hablando de poner sin ningún tipo de complejos a MSTRKRFT junto a Rise Against o Eagles of Death Metal. Impecable. 

Efectos de sonido. Solamente pondré una frase que un amigo mío pronunció mientras jugábamos con un sistema Bose 5.1: «cómo mola notar el sonido de la gravilla cuando cambias de terreno». No hace falta decir nada más. Fijaos en que la clave está en usar el verbo «notar» en vez de «oír».

Las voces están en castellano (cosa por la cual yo sumaría un punto más al final de todos los juegos que hacen tal esfuerzo) y hechas con gracia y frescura. Los copilotos no entran en el realismo pero cumplen su funcion perfectamente ayudando a crear una experiencia Rally realmente Excepcional.
 
Volante Logytech GT

Una buena relación calidad precio lo hacen una apuesta segura si quieres disfrutar de una experiencia más completa sin vender tu riñón en el mercado negro. La potencia con la que te hace contravolantar, la suavidad de los pedales y el tacto del volante lo hacen en algo imprescindible para sentirte como un piloto de verdad.  Tiene dos cambios distintos (normal y detrás del volante) un panel completo de botones al alcance de tu mano. Su compatibilidad con muchos juegos de PS3 y su facilidad de conexión son puntos muy buenos a su favor. Si estás buscando el realismo extremo hay opciones más técnicas (y caras). Pero como aumento de la experiencia de juego es perfecto para cualquier tipo de jugador. La única pega en cuanto a ergonomía es que hay que diseñar un sistema casero que evite que el pedal se desplace al apretar debido a su ligero peso. Yo he puesto una caja de herramientas detrás y a correr. 
 
CONCLUSIÓN
 
Dirt2 es técnicamente impecable y nos propone un montón de opciones de juego para desarrollar nuestras capacidades en todo tipo de circuitos y coches.  Pero el modo Rally se hace excesivamente corto. Chicos de Codemasters: queremos más, mucho más. Porque vuestro juego es genial y queremos acabar exhaustos y con el pulso a mil por mucho más tiempo. Faltan también algunas opciones de personalización para aquellos que, además de colocar barcos dentro de botellas, aman la simulación extrema. Tenemos algunos puntos modificables pero así en la próxima entrega nadie tendrá agallas para abrir la boca al respecto. Porque Dirt2 no es demasiado arcade sino nuestra realidad, que se queda corta.

Leave a Comment