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Informe Indie 2017: Parte 2

posted by Xavi Roldan 18 diciembre, 2017 0 comments

Y dos. Cubrimos la facción otoño-invernal de 2017, retomando las cosas como las dejamos hace seis meses: con un año igual de sabroso y casi tan nutritivo como el pasado, por lo menos en lo que respecta a videojuegos de corte indie. Y aunque de buenas a primeras parecía que habíamos relajado la musculatura a partir de verano, el balance final nos vuelve a poner a tono. Esta nueva decena de títulos aparecidos en los últimos seis meses -más alguno que se nos quedó en el tintero allá por junio- están a la altura de lo esperado e incluso han doblado su propia apuesta inicial: un par de los títulos aquí referenciados han tenido que capear unas expectativas desmedidas que arrastrábamos desde hace varios años y al final han terminado cerrándonos la boca confirmando que sí, a veces tenemos que creernos el hype. Veamos.

Cuphead (Xbox One y PC)

Cupheadcvideojuego

Hablando de hype, Cuphead terminó dinamitado el suyo en una lluvia de estrellas histriónicas, engranajes cartoon y piezas de cacharros technicolor. Llevábamos años esperando esta rara avis que conjugaría entretenimiento digital con estética de celuloide centenario y cuando ha llegado no ha tenido más que convertirse en el artefacto indie de moda. Y es que la idea sólo podía salir muy bien o desastrosamente mal: esto es un boss rush cargado por el demonio, aderezado con unos pocos segmentos plataformeros de run’n’gun y aliñado con un apartado estético propio de las películas animadas de los años 30, las Silly Symphonies de Disney y los Color Classics de Max Fleischer. Un choque de conceptos que, paradójicamente, cuadra mágicamente en un juego frenético que marca una espiral de adicción difícil de soslayar. Da igual que se muera más que en un juego de Miyazaki, la mecánica de Cuphead genera dependencia picando a su jugador mientras su arte, su música jazz y swing desquiciadas y su diseño de sonido producen un estado de embriaguez sensorial al que resulta difícil resistirse.

Enterre-moi, mon amour (iOS, Android)

Enterre-moi,mon amour

Aka Bury Me, My Love, aka Entiérrame, mi amor es una aventura de texto pensada para móvil que narra su historia íntegramente a través de una aplicación de chat. Una conversación entre una pareja, un mapa y un puñado de fotos. Nada más. La jugabilidad es casi inexistente, limitada a leer y mandar mensajes preescritos, ocasionalmente a escoger una de entre dos o tres respuestas posibles. Pero eso no es lo que hace de verdad interesante a esta propuesta desarrollada por el francófono canal Arte. Lo que coloca este título en el terreno de las “experiencias necesarias” es su historia y su contexto: el avatar del jugador es un ciudadano sirio que está ayudando a su mujer a emigrar a Europa. De modo que el juego de ficciones es doble: vivimos la experiencia de Majd, el marido y, en diferido la de Nour, la esposa a la fuga que nos va relatando un periplo lleno de esperas, de ratos muertos, de cotidianidad tensa y de decisiones complejas. Pero ojo, que la implicación del jugador es aún mayor: la conversación sucede a tiempo real. La esperas entre mensaje y mensaje son auténticas. El jugador sale de la aplicación, posiblemente con el corazón en un puño, y se ve obligado a eso, a esperar que Nour vuelva a dar una señal de vida. Todo ello contribuye a construir un choque emotivo tremendo, acorde con la relevancia de una crisis (la de los refugiados) que merece ser contada, sin importar el formato narrativo.

Far From Noise (PS4)

Far from noise

Un Dos caballos pendiendo de un acantilado, un ciervo y un plano fijo es casi todo lo que necesita George Batchelor para construir una experiencia tan parca en elementos escénicos como expansiva en propuestas temáticas e impacto emocional. Más una conversación interactiva que una experiencia lúdica Far From Noise coloca a su protagonista al límite de su existencia, con su vida dependiendo de un motor que no se enciende y un coche que se niega a recular, y lo pone a reflexionar sobre lo que ha vivido y lo que debería quedarle por vivir. Y obviando una vez más entrar en debates de lo que es y lo que no es un videojuego, lo que seguro sí es la obra de Batchelor es una experiencia ligera pero trascendente, profunda pero no exenta de un humor chisporroteante en sus diálogos. Un ensayo breve, naturalista y mágico al mismo tiempo, sobre lo relativo de nuestras existencias frente lo infinito del universo, sobre cómo no somos más que una pequeña parte de un todo mayor, una naturaleza que nos rodea y nos da sentido como seres individuales y colectivos. ¿Pretencioso? Casi, rozando el larguero. Afortunadamente se queda en atinado, lúcido y revelador.

Hellblade: Senua’s Sacrifice (PS4 y PC)

Hellblade Senua's Sacrifice

Nos encantan los settings minimalistas, los planteamientos estéticos low poly y los lametones nostálgicos del pixel art. Pero seamos justos. El juego indie del año no parece un indie. Ninja Theory sacrifica duración (esto ofrece cerca de 8 horas de juego) para garantizar un acabado técnico absolutamente espectacular. Y muy bien, claro, pero a decir verdad eso es un mero valor añadido a las interminables virtudes de a la experiencia videolúdica más escalofriante del año. El periplo de Senua es doble: rescatar a su amado de las garras de la oscuridad y luchar contra sus propios demonios internos. Una batalla perpetua e intensa contra la esquizofrenia en un contexto bruto, bronco, telúrico, en el que se mezcla mitología nórdica e imaginería picta. No quisiera extenderme demasiado –ya tuvimos nuestro momento -, de modo que baste decir que estamos ante una de las mejores (y más necesarias) representaciones de la psicopatología jamás ofrecidas en un videojuego. Ante un ejercicio de puesta en escena total, enfocado hacia la parte sensorial del desarrollo narrativo y ante el más apurado y perfecto ejercicio de coherencia entre obra y mensaje, entre narración y mecánicas jugables. ¿Hemos dicho ya que es un GOTY indie como la copa de un pino?

Hollow Knight (PC, MAC y Linux)

Hollow Knight

Team Cherry se marca el metroidvania del año con una especie de dungeon crawler oscuro, siniestro y altamente cute al mismo tiempo. Una aventura extensa, detallada, rica, con secretos que piden a gritos horas de exploración y backtracking y un lore expansivo que se va desplegando, intrigante y hermético, con calculado timing. Una epopeya en miniatura protagonizada por un personajillo que parece salido de la época de cuentacuentos de Tim Burton y se gana el corazón del jugador casi desde el minuto uno, a pesar de protagonizar un festival de muertes continuas a manos de insectos tocapelotas y bosses duros como el titanio. Se le perdona eso y el escaso número de checkpoints: el gameplay es perfecto, la combinación de plataformas y hack and slash equilibrada y su apartado visual, que apela a la animación tradicional en 2D, oscuro y arrebatador.

Monument Valley 2 (Android, iOS)

Monument Valley 2

Vale, la sorpresa es menor. Monument Valley, el primero, nos dejó a todos con la boca abierta gracias a un diseño de arte preciosista, un trampantojo que dinamitaba las perspectivas y las estructuras arquitectónicas al más puro estilo Escher. Esta segunda entrega no hace más que dar por buena esa máxima respecto a la cual cualquier secuela debe ser mejor y mayor que su predecesora. Insisto, no hay sorpresa, pero sí más cantidad de escenarios y de mecánicas; más magia, más ingenio y una pareja protagonista que desdobla la narración para aumentar las apuestas en la vertiente emotiva del asunto. Una absoluta preciosidad cuyo diseño de niveles y su apartado plástico (color, música), me marco un tópico, debería enseñarse obligatoriamente en cualquier escuela de diseño de videojuegos. O de diseño en general.

Pyre (PS4, PC, Linux, MAC OS)

Pyre

Con un currículum que incluye dos tótems indies (Bastion y Transistor) parecía bastante insensato ignorar la nueva propuesta de Supergiant Games. No nos equivocábamos: Pyre se postula como una propuesta tan interesante como sus hermanas mayores, pero da un giro bastante radical al asunto. Ahora se abandona el brawler de Bastion y el RPG de acción de Transistor para abrazar una suerte de narrativa deportiva centrada en sucesivos encuentros de una especie de balón prisionero místico cuyo objetivo es apagar la fogata esotérica del equipo rival. Original e intrigante, Pyre presenta una historia donde, además de los partidos, se desarrollan una serie de tramas argumentales protagonizadas por una memorable panda de outcasts que, a pesar de todo, no articulan una sola palabra en cualquier idioma conocido: los subtítulos, una banda sonora tan rotunda como siempre y los detalles visuales -de un apartado artístico de lo más bonito- transmiten todos los matices de una historia rica en momentos de intensidad.

Serial Cleaner (PS4, Xbox One, Switch y PC)

Serial cleaner

Encapsulado en misiones relámpago, como si de un Hotline Miami se tratara, Serial Cleaner juguetea con el concepto de violencia desde una perspectiva oblicua. De hecho podría ser algo así como el día después del mentado título de Dennaton para Devolver: el jugador encarna a un limpiador profesional de escenas del crimen. Un tipo que llega cuando la tormenta ha pasado y debe levantar cualquier prueba del delito, todo mientras los maderos y los tipos del laboratorio merodean por ahí. Así que esto es, básicamente, un juego de infiltración y sigilo con un aire de lo más cool: plano cenital, colores pastel sólo violentados por los manchurrones de sangre, toneladas de referencias cinematográficas y un sistema de juego enfocado directamente hacia la más cruel adicción.

Tacoma (Xbox One, Mac OS, PC, LINUX, iOS)

Tacoma

 

Como en el caso de Pyre, Tacoma necesitaba revalidar la posición de privilegio de una desarrolladora mimada por el público indie: Fullbright venía de hacerlo saltar todo por los aires con el esencial Gone Home y la decepción podía ser de órdago. Pero no la ha habido. Tacoma no es revolucionario. Y tampoco lo era la aventura doméstica de Katie. Pero como aquella, sabe contar una historia que ha desaparecido en el tiempo protagonizada por unos personajes que ya sólo son fantasmas. Recuerdos en una grabación electromagnética que el jugador, encargado de desvelar el misterio de la tripulación espacial Tacoma -escenario de una catástrofe- deberá revisitar para, en una especie de mecánica rashomónica, encajar todas las piezas de un puzle polifónico. Y dicho misterio, obviamente, es lo de menos: Fullbright sabe que si estamos aquí es por las relaciones entre personajes, por la empatía y la complicidad que se establece entre nosotros y un grupo de científicos que ni siquiera están de cuerpo presente. Por la emotividad. Y de eso, Tacoma, va francamente sobrado.

The End Is Nigh (Nintendo Switch, PS4 y PC)

The End is Nigh

Con Edmund McMillen ocurre como con Davey Wreden, Rami Ismail, Terry Cavanagh o Jakub Dvorský. Que con sólo poner un pixel en pantalla cualquier jugador un poco metido en el inframundo indie ya sabe que se está enfrentando a una de sus obras. Más cerca de Super Meat Boy que de Isaac, The End Is Nigh cultiva el autopique como mecánica principal para incentivar un juego compulsivo y frenético, basado en este caso en… bueno, en lo mismo que su antecesor cárnico: pasar pantallas enloquecidas (el diseño de niveles es bestial, en todos los sentidos) sin convertirse en picadillo. Solo que aquí el avatar del jugador no es un bistec saltarín sino una especie de ectoplasma mocoso. El resultado es una repetición febril en la que el jugador va incorporando capas de aprendizaje hasta que logra el objetivo y da un breve respiro a la taquicardia, sólo para volver a enfrentarse con un nuevo escenario, plasmación de una curva de dificultad implacable pero estudiadísima. Un trasfondo fúnebre, una banda sonora desesperada y desconcertante y un look de lo más deprimente hacen de The End Is Nigh el juego bajona más divertido del año.

She Remembered Caterpillars, Little Red Lie, Steamworld Dig 2, The Norwood Suite, Observer se nos han quedado fuera por falta de tiempo. También varios títulos que se movían en terrenos indie pero han operado como triple A (Splatoon 2) o aparatos salidos de un mercado con unas reglas comerciales totalmente distintas que, personalmente, aún se me escapan (Persona 5). No por ello son menos notables que los citados aquí, y de hecho tendrán su propia oportunidad para formar parte del firmamento particular de esta Destilería cuando nos pronunciemos sobre lo más destacado de la cosecha 2017. Un top 10 que dejará constancia del inquebrantable estado de salud de una industria imparable no sólo en lo comercial sino también en lo creativo.


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