Videojuegos

La fiebre de los eSports

posted by El Destilador Cultural 19 marzo, 2018 0 comments
El impacto de los eSports dentro de la industria del juego online

eSports competición

Es uno de los sectores más en boca de todos hoy por hoy: los eSports. Campeonatos nacionales e internacionales en los que, jugadores online de todo el mundo, compiten por la corona de los principales juegos multijugador de las últimas décadas, como Defense Of Ancients (DOTA), World of Warcraft (WOW), Counter Strike, League of Legends, Smite, Starcraft y un largo etc. que sigue subiendo.

Hay que destacar que este sector no sólo ha sido revolucionario para su propio mercado, sino que su influencia se nota también en otros relacionados, como pueden ser los juegos de azar en casinos online, o los videojuegos tradicionales, donde ya se opina en ciertos sectores que los juegos para un jugador offline no tardarán en desaparecer.

El panorama ha cambiado enormemente. Un equipo profesional de eSports mueve cientos de miles de euros al año, cuentan con retransmisiones, llenan estadios y tiene canales de seguimiento con millones de suscriptores. Como si de un gran equipo de fútbol se tratara. Tanto es así, que ya se ha ofrecido la idea de que los mismos estén presentes en grandes competiciones históricas, como los Juegos Olímpicos. Algo a lo que, por otra parte, no han tardado en surgir críticas, como la del presidente de la Federación Alemana de Fútbol, Reinhard Grindell, quien dejó claro que, para él, un eSport no es en modo alguno un deporte.

Antes de nada, hay que matizar que, muchos de estos llamados eSports, en lo que ha temática se refiere, no tienen nada que ver con deportes. El sistema es similar al de otros como el fútbol o el baloncesto, pero ahí terminan las comparaciones. Existen competiciones mundiales de Fifa y otros juegos de fútbol, pero no todos, necesariamente, han de tener una temática deportiva. Sí cuentan, por otra parte, con una estructura similar, con equipos, federaciones, fichajes, campeonatos regulares, e hinchas (sí, han leído bien, hinchas).

Hace unos años nadie podía imaginar que el sector de los videojuegos tuviera el poderío que tiene hoy en día. Lo que era una afición bastante minoritaria se ha convertido hoy en un mercado abrumador, con cifras de ventas demenciales, muy por encima de otros sectores con una popularidad mayor o arraigo social. La música y el cine, por ejemplo, facturan juntas menos que los videojuegos.

Y la tendencia no tiene pinta de frenarse, pues las mejoras técnicas hacen que se ofrezcan nuevas ideas continuamente, renovando la industria prácticamente cada década: de los juegos de sprites de un jugador pasamos a los multijugador; de 2 jugadores en una misma consola, a 4; de gráficos 2D a 3D poligonales; con la llegada de internet, la posibilidad de partidas contra personas de cualquier rincón del mundo; tras eso, juegos que se centraban únicamente en la vertiente multijugador, y así hasta las modernas comunidades, que aglutinan a millones de personas, detrás de sus pantallas, compartiendo experiencias en estos entornos online.

Una fiebre a la que no podemos ser ajenos y cuyos avances se siguen sucediendo (los juegos VR y los periféricos externos prometen marcar un nuevo antes y después en lo que a experiencias jugables se refiere), prometiendo convertir el sector del juego online en la principal -si es que no lo es ya- forma de ocio de la humanidad en el siglo XXI.


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