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Los 10 mejores videojuegos de 2021

posted by Xavi Roldan 20 diciembre, 2021 0 comments

Raffaella Carra

Si había un año peor para la industria de los videojuegos, peor que un año pandémico, ese era un año postpandémico. Se veía venir, no os diremos que no, pero no por ello la bajona ha quedado más amortiguada. 2022 absorberá un montón de triple A que han sido incapaces de cumplir sus propios deadlines y ha dejado a este 2021 casi huérfano de superproducciones jugables. ¿Solución? Indies y doble A (o triple I, lo que sea) han tenido que venir a salvarle el culo al año una vez más. Más que nunca en realidad. Y nosotros contentos, en ese sentido, que el nivel al respecto ha sido altísimo: experimentos intergenéricos, miniaturas de alcance emocional sísmico y títulos artística y conceptualmente arriesgados han alegrado un año tristemente marcado también por praxis empresariales execrables (Activision, pero no sólo ellos) y nuevos y dudosísimos enfoques de los juegos como servicio (la turbia irrupción de los NFT). De nuevo: quedémonos con lo bueno, empezando a poder ser por estos diez títulos que reivindicamos como los más guapetones de 2021.

10. Unpacking (PC, familia XBox, Switch)

Unpacking

Que nadie se lleve a engaño. La mecánica central de Unpacking es simple. Casi pueril. Ordenar cajas tras una serie de mudanzas, pues vale. Pero lo que de verdad esconde la propuesta de Witch Beam es muchísimo más valioso que un simple acto de gamificación del TOC. Es la emotiva historia de un personaje, una chica a la que nunca vemos, a quien conocemos únicamente por sus objetos. Una reflexión sobre la relación que establecemos con los espacios y cómo nuestras cosas más íntimas marcan el curso de nuestra vida cotidiana a lo largo del tiempo.

9. Returnal (PlayStation 5)

Returnal

Tras la recogida de cable parece que Housemarque sí van a seguir haciendo arcades. A pesar de que los disfracen de roguelikes, como este imprescindible de entre todos los exclusivos de PlayStation 5. Un shooter bien tensado que tiene algo de bullet hell en 3D, bastante de locura fantacientífica metafísica y viene envuelto en los mejores ropajes; un trabajo de ambientación alucinante y un apartado técnico pensado para lucir músculo en la nueva máquina de Sony. El resultado es un perpetuo loop fascinante, absorbente, severo pero muy gratificante.

8. Monster Hunter Rise (Nintendo Switch)

Monster Hunter Rise

La nueva entrega de la longeva saga de Capcom ha supuesto una de las mayores alegrías exclusivas para una Switch que últimamente va un poco escasa en ellas. En todos los sentidos. Como RPG es complejo pero accesible, profundo pero con capas. Como artefacto tecnológico es casi magia negra, una de las implementaciones más impresionantes vistas en la híbrida de Nintendo. Y como nuevo episodio de la serie conserva toda su esencia a la hora de conjugar la brutalidad de la caza con el respeto reverencial hacia las propias criaturas, objeto de un proceso de rastreo concienzudo y combate épico casi sacral.

7. Metroid Dread (Nintendo Switch)

Metroid Dread

Sorpresón el que se ha marcado la desarrolladora española Mercury Steam, un melocotonazo que reclama para sí, por derecho propio, la mitad “metroid” del término Metroidvania. En otras palabras: Samus ha regresado en una aventura en 2D que pulveriza nuestras ganas de acoger un nuevo Metroid Prime: porque lo clásico, si se ejecuta con esta exquisitez y elegancia (y con semejante diseño de niveles, un irrenunciable flow de juego y un arte que es pura magia), siempre será imbatible. Que la reprochable praxis empresarial de Mercury Steam, hecha pública poco después del lanzamiento del juego, no empañe sus inacabables virtudes.

6. Psychonauts 2 (PC, familia PlayStation, familia XBox)

Psychonauts 2

Como si hubiera sido ayer. Tim Schafer manda al garete el concepto de envejecimiento y más de tres lustros después se marca una continuación a su cult classic que se mueve tan ágilmente como aquella. O incluso mejor. Porque Psychonauts 2 es más ágil, más divertido y casi más imaginativo. Una celebración de lo gamey trufado de mecánicas excitantes implementadas con mimo y eficacia, pieza maestra en eso que ha venido a llamarse triple I: un juego tan libre en lo creativo como poderoso en lo técnico.

5. Forza Horizon 5 (PC, familia XBox)

Forza Horizon 5

Cambian las coordenadas geográficas, se mantienen las creativas. El mejor arcade de conducción del mundo salta de Gran Bretaña a México y se consagra (otra vez) como franquicia esencial en una entrega que, si bien prioriza la depuración sobre la sorpresa, demuestra que los de Playground Games siguen siendo los mejores en lo suyo: manufacturar melocotonazos de conducción que apelan en idénticas cantidades al éxtasis adrenalínico, al stendhalazo visual, al fervor explorador y al buenrollismo infinito. Un torpedo ultratecnológico preciso, precioso, el único juego de coches capaz de hacer que se le salten a uno las lágrimas. Real.

4. Deathloop (PC, PlayStation 5)

Arkane refina su propia fórmula immersive sim y entregan la justa continuación a sus Dishonored, en un modo bigger and better: Deathloop es un puzzle jugable que funciona milimétricamente en todo lo que se propone -como juego de acción, como propuesta de sigilo, como shooter, como comedia de acción con personajes memorables- y que, sobre todo, representa una gozosa, desparramada narración en forma de catedral guionística cuya sofisticación aún no conseguimos explicarnos. Relojería suiza en forma de juego de tiros.

3. Loop Hero (PC, Nintendo Switch)

Extraño artefacto de primeras, endemoniada droga digital a los pocos minutos de su consumo, Loop Hero es un trepidante y espectacular RPG basado en… casi nada: sus combates son aparentemente -sólo aparentemente-  automáticos y su aspecto formal remite a los primeros 80, pero su capacidad de generar sinergias entre sus elementos es casi asombrosa y su discurso en torno a la memoria y el poder de escribir historias es sencillamente cautivador. Enganche con cerebro.

2. It Takes Two (PC, familia PlayStation, familia XBox)

It Takes Two screenshot

Si Josef Fares no existiera habría que inventarlo. Necesitamos en esta industria un bocachancla de su talla, un personaje tan irritante y carismático. Pero sobre todo necesitamos a alguien que concentre en una figura centralizada de autoridad creativa tanta inteligencia ludonarrativa como la que siempre muestra. Su último It Takes Two es justo eso: una FIESTA, con mayúsculas, de la jugabilidad extrema con mensaje, una metralleta de ideas mecánicas que dispara sin parar en todas direcciones y nunca se agota, una historia emotiva que entiende que la principal vía expresiva de los videojuegos es la interactividad. Y como experiencia interactiva It Takes Two ha tenido poco rival este año.

1. Inscryption (PC)

Inscryption

Nos ha hecho la trece catorce Daniel Mullins. Creíamos que lo suyo era moverse en una especie de experimentación modesta (Pony Island era buena mierda, ojo) y nada más alejado de la realidad: se ha disfrazado de diseñador de juego de cartas para meternos doblado un pepinazo metatodo que conjuga eso, deckbuilder -uno que es oro puro, por cierto-, aventura gráfica con pinta de RPG clásico, ruptura de la cuarta pared y capacidad de sorpresa a chorro. Inscryption nos ha cautivado, nos ha llenado el cuerpo de buen spook y nos ha sabido romper constantemente.

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