PlataformaVideojuegos

Momentos sublimes en los videojuegos: Un puenting llamado Jim

posted by Hazuki 21 diciembre, 2009 0 comments

Jim es una lombriz ordinaria que dispone de un traje con superpoderes. Con la ayuda de éste y de su enorme (por tamaño y por grandeza conceptual) hámster, Jim debe recorrer y superar 9 niveles de fantasía. Bajo esta sencilla premisa se escondía uno de los juegos de la generación de 16 bits más estimulantes, divertidos, delirantes y acojonanates que este servidor tuvo el placer de desgastar. Susodicho juego tenía un nombre imborrable incluso para las peores madrugadas etílicas que recuerden los poseedores de una Megadrive o una Super Nintendo: Earthworm Jim.

El título desarrollado por Shiny tenía uno diseños de escenario y de personajes asombroso, y su particular estilo visual no sólo resultaba gratificante sino muy poco habitual en la hornada de la época.

El título estaba poblado de grandes detalles, como un nivel submarino en el que íbamos a los lomos de nuestro enorme hámster, la secuencia entre niveles que te permitía navegar por una dimensión especial encima de una turbina de avión mientras se esquivaban meteoritos, o esa fase final en el infierno con música clásica de fondo. Otro momento brillante y desternillante que merecía enmarcarse para el resto de la historia, era cada vez que veíamos por el fondo de la pantalla volar una vaca, que por nuestra culpa, en un error inicial, la habíamos mandado a un viaje aéreo sin aviso de retorno.

Pero si tuviera que quedarme con un instante de este juego, con ese momento sublime, sin duda, sería el placentero puenting de una de sus fases, en el que el honroso Jim permanecía colgado al vacío sujeto tan solo por una endeble cuerda, mientras que un pegajoso y fétido bichejo hacía lo pertinente con una cuerda hecha a base de mucosidades que parecían haber salido de la propia napia de Coto. Ante semejante panorama nuestra misión en la pantalla consistía en estampar a ese desprecio hacía las rocas para ir resquebrajando su empalagosa cuerda, antes de que él hiciera lo propio con nosotros. Un goce de pantalla que estimulaba, y sigue estimulando con su recuerdo, algunas de las mejores sensaciones vividas en un juego de plataformas.

Un personaje, una marca (Shiny), y un juego al que no olvidar. Los que no jugaron al original harían bien en meterle mano a su remake.


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.