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Guacamelee 2 (PS4)

posted by Xavi Roldan 23 agosto, 2018 0 comments
Masters del Mexiverso

Guacamelee 2

Guacamelee 2 es una de aquellas secuelas cuya filosofía puede explicarse en una sola frase capaz de resumir lo mejor y lo peor que se puede decir de un producto derivado. Que es prácticamente calcado a su predecesor. Por lo menos en sus elementos base. Teniendo en cuenta que aquel era un platformer indie casi perfecto -no era revolucionario, pero pocos reproches podía recibir- este hereda sus virtudes (en realidad las magnifica) y no se embarra con posibles nuevos defectos. El primer título presentaba mecánicas de acero, un look visual y sonoro rabiosamente sexy y un gameplay fluido y adictivo, marcado por una buena curva de dificultad y una muy satisfactoria sensación de perpetua progresión. Coordenadas técnicas y artísticas a las que también se adscribe la secuela, en una operación de continuismo que se muestra ya desde los primeros minutos, en los que la historia, simplemente, prosigue desde el mismo punto en el que se quedó hace 5 años.

De modo que hagamos un ejercicio de abstracción y entremos a esta revisitación del mexiverso como si fuera nuestra primera vez. Guacamelee 2 es una carrera frenética no se sabe muy bien hacia adónde (el argumento es casi un macguffin) y a lo largo de realidades paralelas, protagonizada por Juan, el luchador enmascarado destinado a convertirse en el héroe definitivo del pueblo mexicano. El folklore está servido: clichés regionales, imaginería sobrenatural, cabezas olmecas parlantes, música mariachi enloquecida y el aguacate como semidivinidad culinaria. Una representación de brocha gorda disculpada sin embargo por un sentido del humor muy meta, calculadamente tontorrón, y una estética cartoon llena de animaciones locas, porrazos hiperbólicos y movimientos ultracinéticos. De buenas a primeras, una gozada estética y una delicia visual.

Por su parte, las mecánicas apelan de frente y con pocas novedades al modelo metroidvania: el personaje se desplaza por mazmorras combatiendo enemigos mientras adquiere power-ups y habilidades (una de ellas, ese pollo que tanto vuelve a recordarnos a Samus transmutada en morfosfera, en Metroid) que le permiten acceder a zonas en primera instancia inalcanzables. Ello garantiza el backtracking e incentiva el completismo. Un desandado del camino que sin embargo resulta agradable gracias al brillante diseño de niveles -potenciado por el balanceo entre realidades paralelas- y a lo satisfactorio de las mecánicas de lucha, que posibilitan combos y golpes especiales encadenados a lo bestia en auténticos festines de tortas.

Terminan de redondear el producto un puñado de novedades más bien accesorias, como esos homenajes jugables a algunos videojuegos emblemáticos (hay guiños a Limbo, a Street Fighter y a los JRPG’s) y un puñado de referencias autoconscientes hacia el primer Guacamelee. Y especialmente el juego muestra su potencial gracias a un cooperativo local de hasta 4 jugadores que resulta simple y directo pero también efectivo y muy divertido.

La conclusión, llegados a este punto, creo que es bastante obvia. Los de DrinkBox Studios no han querido salirse del patrón. Han dejado las conductas de riesgo para otros títulos (caso de su anterior Severed) y, simplemente, han optado por pulir y aumentar su propia fórmula: todo lo que hacen lo hacen a lo grande y con una ejecución impecable. Se les podrá acusar de conservadores, y enfrentarse a Guacamelee 2 es hacerlo a una innegable sensación de déja vu, pero no es menos cierto que el juego garantiza un puñado de horas no sólo trepidantes sino también exquisitamente manufacturadas y mecánicamente depuradísimas. Y mientras haya tanta puntería, quizá importa un poco menos que no estén tan por la labor de experimentar con su propia gaseosa. Ya veremos si para el tercero.

marco 75


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