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Informe Indie 2021. Parte I

posted by Xavi Roldan 5 julio, 2021 0 comments

Ecuador anual raro. Como de sí pero no. Con una nueva generación de consolas de schrödinger, que están y no están al mismo tiempo. En noviembre del año pasado habríamos asegurado que para verano todo el mundo podría tener una Series X o una Play 5 plantada en su salón. Y aunque, nos dicen, se están marcando unas ventas de récord a día de hoy las sobremesa verde y azul siguen siendo artículos tan buscados y escasos como esos semiconductores que las componen y que están lastrando el stock. Buen momento para que los indies metan su pezuña, mientras los triple A van conociendo retrasos y development hells diversos. Como ya viene siendo costumbre, este informe contiene cosas interesantes, otras muy interesantes e incluso algún posible candidato a erguirse orgulloso en el podio anual con una medalla de GOTY colgando del cuello.

Esta es nuestra selección de Lo Indie para la primera mitad del año, lo que más nos ha seducido desde el pasado enero hasta hoy mismo. Nuestra manera de dar la bienvenida a un verano perfecto para rendirse, a falta de esos triple A mastodónticos, al indiegaming más fresquito.

 

Adios (PC, XBox)

Un apartado técnico y artístico bastante justitos y una duración ratonil, cercana a la hora, no impide a la gente de Mischief montarse un debut sólido e interesante. Adios es una pequeña aventura conversacional en la que dos personajes charlan en una granja de cerdos del medio oeste americano: su hastiado dueño que colabora con la mafia, ayudándoles a deshacerse de los cadáveres mediante el método porcino, y un enviado de la organización, amigo suyo, que ha venido para convencerle de que no deje el trabajo, “o si no”. Es un relato crepuscular sobre las últimas horas de un hombre que ya conoce su destino, una obra melancólica y pausada. Sus mecánicas, limitadas, reducidas a la conversación y algunas acciones muy concretas, se ven justificadas por un guion rotundo que habla de la responsabilidad, de la violencia, del pasado y el amor, un tono íntimo muy on point y un trabajo interpretativo estupendo.

 

Aguafiestas (Rain On Your Parade) (PC, XBox)

Aguafiestas

Sembrar el caos mola. Los juegos así como wholesome calientan el corazón. Los juegos wholesome que van de sembrar el caos suelen ser la leche. Rain On Your Parade (pertinentemente traducido Aguafiestas) no está a la altura de Katamari Damacy, Donut County o Untitled Goose Game, pero sigue resultando una experiencia disfrutona, liberadora y a ratos tronchante. La cosa va de ser una nube y, en fin, fastidiar la típica fiesta de cumpleaños. O boda. O empaparse de gasolina para propagar un fuego, o de lluvia ácida para oxidar cosas. O tronar, o nevar sobre cualquier cosa. Todo ello vehiculado a través de pequeños retos y puzles y empapado de un tono permanente de comedia simpático-cabrona. Sus abundantes referencias al mundo del videojuego y la cultura pop y un apartado técnico que juega con esa sensación de lo “hecho a mano” -ese rollo tan Nintendo– hacen de Aguafiestas un entretenimiento inocuo pero fresquito, fresquito.

 

Chicory: A Colorful Tale (PC, PlayStation)

Greg Lobanov, responsable del majísimo Wandersong, prosigue para Finji su investigación sobre las cualidades comunicativas, autoexplorativas y terapéuticas del arte. Y si en su anterior obra se centraba en la música en Chicory la gran protagonista es la pintura. Tanto es así que en esta ocasión el escenario aparece completamente en blanco y negro. Sin color. Es el jugador quien tendrá que encargarse, motivaciones narrativas mediante, de dejar su marca cromática gracias a un pincel mágico. Con los RPG de la era 8 y 16 bits (Earthbound, pero especialmente los Zelda 2D) como grandes referentes estéticos y tonales y con la exploración y los puzles como principales mecánicas Lobanov arma una aventura humanista divertida, emocionante y muy emotiva. Un derroche de wholesomeness que, en realidad, trasciende su buenrollismo aparentemente inocuo para convertirse en no sólo la aventura más cuqui y reconfortante del año sino especialmente en una obra madura y lúcida a la hora de tratar, también, ciertos temas de gran calado y espesura, de la depresión a la responsabilidad personal, pasando por la inspiración artística y los lazos emocionales con familiares y amigos. Muy mágico.

 

Essays on Empathy (PC)

Lanzamiento de incalculable valor, Essays on Empathy es el disco de rarezas de  Deconstructeam, una especie de compilación de juegos antiguos, ludoensayos y piezas jugables desperdigadas por game jams, ludum dares o colgadas en itch.io a lo largo de la historia del estudio desde 2015 hasta anteayer. Una decena de juegos -uno de ellos, De tres al cuarto, inédito- que no sólo establecen las coordenadas estéticas y temáticas del trío sino que expanden su ideario y sus virtudes para reafirmar su condición de actor esencial en el desarrollo del indie contemporáneo en este país. Un compendio de mecánicas y argumentos con su precioso pixel art como denominador -casi siempre- común, obras mágicas, pequeñitas o enormes, experiencias narrativas que nos hablan de nosotros mismos, de nuestra relación con la tecnología o con la cotidianidad, de la aceptación del otro y de nuestra influencia -positiva o negativa- sobre todo quien nos rodea. Un regalo para entusiastas y neófitos del estudio valenciano que, para mayor solaz fan, se completa con galerías y un puñado de entrevistas a lxs autorxs que desgranan sus intenciones y procesos creativos. En serio, imprescindible.

 

Genesis Noir (PC, Xbox, Nintendo Switch)

Sorprende cómo llegó a calar la propuesta del colectivo artístico Feral Cat Den, teniendo en cuenta lo experimental del asunto. Porque aunque viniera disfrazado de point and click arty Genesis Noir es más un ensayo interactivo evocador que una experiencia puramente lúdica. Hermético en lo explicativo, trufado de textos existencialistas que rozan lo pretencioso, aderezado con una banda sonora de jazz y caracterizado por un devenir narrativo calculadamente imprevisible el juego se sitúa a medio camino de la novela noir y el trip astral. Parte de una serie de lugares comunes temáticos y estéticos para gradualmente irse a terrenos cada vez más abstractos. Marcado por una innegable personalidad y un dibujo muy estilizado, de líneas simplificadas y en blanco y negro con algunos ocasionales toques de color, Genesis Noir parece, pues eso, puro jazz, intelectualizado y popular al mismo tiempo. Impredecible y sumamente calculado a la vez.

 

Loop Hero (PC)

La primera dosis video-drogaínica del año llegaba de la mano de Four Quarters y su estelar RPG con pinta de aventura ochentera à la Commodore 64, mecánica de cartas y maneras de idle game. Mentira, porque esto de “juego de móvil para apagar el cerebro” tiene bien poco. Atrapado en un bucle perpetuo, el pixelado protagonista debe enfrentarse a monstruos, zombis, arañas, arpías y vampiros mientras el estresado jugador se ve obligado a mejorar constantemente el equipo buscando sinergias con las mecánicas propias de cada clase de personaje y el propio entorno. Un entorno que, por cierto, se va construyendo poco a poco, obedeciendo a una pirueta narrativa basada en la recuperación de la memoria y la reconstrucción de los recuerdos perdidos. ¿Suena poco apetecible de entrada? Puede, pero pruébenlo y me cuentan. Eso sí, advierto que en caso improbable de desintoxicación no hacemos reembolsos de tiempo.

 

Narita Boy (PC, PlayStation, XBox, Switch)

Desarrollado por el barcelonés Studio Koba, Narita Boy llevaba ya un tiempo siendo un habitual en los comentarios y especulaciones sobre los Works in progress con chicha. Y todo lo bien que pintaba, que era mucho, se ha confirmado en un estupendamente empaquetadito plataformas de acción con ingredientes de exploración, puzzles y un despliegue argumental denso e interesante. Un contexto narrativo que, además, justifica su potentísimo apartado artístico: un pixel art propio de la época en la que se enmarca el juego, esos años 80 de las teles de tubo (la propia imagen aparece con un efecto de distorsión catódica), los neones omnipresentes y el pop electrónico oscuro. Con esos mimbres se despliega una historia con un héroe salvador, sectas religiosas, iconografía nipona y lenguaje hacker. Un pepino estético y jugable imaginativo, creativo y manufacturado con exquisito mimo.

 

Olija (PC, PlayStation, Xbox, Nintendo Switch)

Si la base de Olija ya es sólida, una mecánica estupenda lo eleva sobre el resto de indies de acción en 2D. Porque el juego de Thomas Olsson, aka Skeleton Crew, condensa en su propuesta metroidvania un sentido de la aventura bien tensado, una progresión satisfactoria, un lore interesante y un apartado artístico pixelado fluido y muy bonito con toques nipones y aires precolombinos. Pero es cómo usa su arma de combate principal lo que lo distingue: ese arpón místico que permite hacer pinchos morunos de minions pero también desplazarse como un relámpago al lugar donde es lanzado. Ello otorga al jugador una libertad de movimientos que puede usar en favor de su propia creatividad a la hora de partir cráneos y de resolver puzles. Tripas, corazón y cerebro en un mismo juego, pequeñito pero efectivo.

 

Tender. Creature Comforts (iOS, Android, PC)

Más una app de coña que un juego, y más una lúcida reflexión sobre nuestras relaciones afectivo-virtuales que una parodia de Tinder. Tender es exactamente lo que suena, una aplicación de ligoteo scripteada, una experiencia de interacciones afectivo-sexuales con un sistema de IAs que actúan como personas reales. O, bueno, como animales extraterrestres reales. Una simulación que no se esconde de serlo (el jugador es un humano en un planeta alienígena y las frases que se pueden ofrecer en los chats son prefijadas) pero que resulta casi tan real (…o artificial) como cualquier conversación de Tinder. Un divertido aparato que pone en crisis la dictadura de la imagen, el juego de la expectativa en el acto de la tirada de caña, que reivindica la fluidez sexual y de géneros y que nos recuerda que las relaciones parasociales beben tanto de lo real como de lo impostado.

 

Ynglet (PC)

Ynglet

Contado pierde. Así podría resumirse la última propuesta del sueco Nicklas Nygren, aka Nifflas, el experimento cuasizen de Ynglet, especie de juego de exploración libre, muy en la línea de flow o Hohokum, en un entorno minimalista. El jugador mueve a una especie de paramecio nadando en el portaobjetos de un microscopio. Hay un vacío, y para evitarlo debe saltar de un espacio seguro a otro y… mirad, casi mejor que esto lo pruebe uno mismo. Es todo tan simple en concepto como brillante en gameplay y evocador en ejecución: desde ese artwork hecho a mano por Sara Sandberg hasta su propuesta auditiva, un soundtrack de ambient minimal que crea un modo entre lo clínico y lo orgánico y se beneficia de efectos sonoros reactivos al movimiento del jugador. El resultado, un stendhalazo relajante y desafiante al mismo tiempo. Una microscópica maravilla en casi todos los sentidos.

 

Next: la segunda mitad de 2021 apunta muy alto. SkateBird, Sable, 12 Minutes, OlliOlli World, Cris Tales, Solar Ash, Demon Throttle, Axiom Verge 2, Season o, si el destino quiere, Silksong, van a hacer sonreír esta sección cuando vuelva a asomarse por aquí dentro de otros seis meses. A ver si al final nos va a quedar un año post-Covid de lo más apañado…

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