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Los 10 mejores videojuegos de 2018

posted by Xavi Roldan 18 diciembre, 2018 0 comments

Stan Lee

Si el año pasado por estas fechas nos sentíamos con la obligación de mencionar Playerunknown’s Battlegrounds como gran (y merecido) fenómeno gamer de la temporada ahora deberíamos hacer justicia y, cuanto menos, recordar que este ha sido el de Fortnite. ¿Es necesario decir algo más sobre el gigasaurio comercial de Epic? No lo creemos, especialmente ante una cosecha tan agraciada como la que nos hemos encontrado este 2018: nuestros diez seleccionados no tienen un modo battle royale (bueno, casi ninguno de ellos), ni permiten construir muros con una mano mientras se dispara con la otra. Ni han reunido ante sus consolas y PC a legiones de niños yonkis de sus respectivas escopetas recortadas. Ni se han convertido en la comidilla de púberes, el objeto de estupefacción de adultos, el tema de conversación de analistas de mercado y la preocupación de padres abrumados. Pero nuestros elegidos son, cada uno a su manera, un paso de gigante en el diseño y la ejecución de videojuegos. Diez títulos que sobresalen por encima del resto sin la necesidad de subirse a una caja de loot o alzarse sobre las cabezas de una legión de adolescentes impresionables.

10. Minit (PC, Mac, PlayStation 4, XBox One, Nintendo Switch)

Minit

Algo más que un high concept bien implementado. Minit es un juego con un concepto tan kamikaze e insensato que sólo podía salir bien o quedar olvidado para siempre. Salió maravillosamente y nos dejó con una de las ideas más brillantes de 2018: partidas de un minuto cronometrado en el que el jugador, poco más que un borrón pixelado en un mundo en blanco y negro y bajísima resolución, lucha por completar una aventura épica en la línea del primer Zelda. RPG de bolsillo que se dispara en todas direcciones.

 

9. Super Smash Bros. Ultimate (Nintendo Switch)

Super Smash Bros Ultimate

Sí, es un Smash Bros. Y sí, parece ser el Ultimate, el definitivo. Por lo menos eso es lo que promete -y consigue- la Gran N en su más incontestable apuesta para Switch en 2018: un Smash más grande, más vibrante, más depurado en sus mecánicas de acero y más atiborrado de contenidos, en general. Un roster mareante y los suficientes escenarios como para hacer descarrilar un tren de mercancías, un puñado de modos de juego que aseguran distintos niveles de taquicardia y el habitual despliegue imaginativo de la casa marcan el que ya es un tótem de los juegos de lucha y un espectacular homenaje a la cultura del videojuego popular.

 

8. Yakuza 6 / Yakuza Kiwami 2 (PlayStation 4)

Yakuza 6 Kiwami 2

Nos permitirán esta pequeña trápala y colaremos dos por el precio de uno. La odisea criminal de Kazuma Kiryu ha conocido este año su poderosa coda (este sexto episodio) y el remake de la mejor de sus entregas, un Kiwami 2 que rescata para la actual generación el segundo capítulo de la saga mafiosa. Y observamos que la evolución no ha sido extrema precisamente, pero es que da un poco igual. Yakuza siempre ha funcionado por acumulación, y cada uno de sus capítulos ha sumado a un tapiz complejo, consistente y lleno de atrevimiento y descaro. A la altura de la mejor épica cinematográfica nipona, pero con el sentido de lo lúdico disparado.

 

7. Tetris Effect (PlayStation 4)

Tetris Effect

Tetsuya Mizuguchi se sitúa más que nunca entre el empacho zen y el viaje metafísico con su reinterpretación del clásico entre clásicos. Un acercamiento que conserva la brillantez nuclear del gameplay original y le añade un aparato audiovisual hechizante que resulta genuinamente vuelacabezas. Pero no sólo. El gran mérito de Effect no es el de hacer que esto parezca el mejor Tetris jamás alumbrado, es el de haber rediseñado por completo los flujos de tempo y aprendizaje siempre con el placer psicomotriz y la apoteosis sinestésica en mente. El resultado, con o sin casco de realidad virtual, es una de las experiencias sensorialmente más alucinantes en años.

 

6. God of War (PlayStation 4)

God of War

Cory Barlog ha hecho buena esa frágil creencia de que sí, es posible hacer blockbusters de autor sin perder las capacidades motoras de lo primero ni los rasgos creativos de lo segundo. Sustentado en un único -asombroso- plano secuencia el nuevo God of War remite a sus predecesores pero es como ninguno de ellos: aquí Barlog y el equipo de Santa Monica Studio plantean una obra madura, crepuscular, narrativamente musculosa y visualmente portentosa, algo así como el The Last of Us de los -si es que queda algo de ellos- hack and slash.

 

5. Return of the Obra Dinn (PC, Mac)

Return of the Obra Dinn

Le teníamos ganas a Lucas Pope después de que nos clavara al suelo con su micro-mazazo Papers, Please. La espera no ha defraudado, aunque el hombre se ha salido por la tangente con algo bastante distinto: una investigación detectivesca a lo huis-clos en un barco del siglo XIX, suerte de Cluedo que nos lleva a transitar dioramas que debemos reconstruir para desentrañar el misterio de una masacre fascinante. Su estética de 1 bit no hace sino fomentar el misterio y el magnetismo hacia un pasado que ya no existe pero quedó congelado en el tiempo.

 

4. Into the Breach (PC, Mac, Nintendo Switch)

Into the breach

Si algo caracteriza los mejores indies del año es una máxima depuración sistémica, un proceso de reducción y desechado de grasa que ha puesto en evidencia esqueletos jugables sin un solo hueso fuera de lugar y sin una sola fisura en ninguno de ellos. Into the Breach es la máxima expresión de ello: un sci-fi táctico que reduce las partidas a enfrentamientos rápidos y sencillos -que no simples- entre humanos y aliens gigantes: la lucha por la pervivencia de la raza en tableros de 8×8 casillas… sin perder un gramo de épica ni tensión y con una profundidad inagotable.

 

3. Dead Cells (PC, Mac, PlayStation 4, XBox One, Nintendo Switch)

Dead Cells

Lo tiene difícil el subgénero metroidvania -y el indie en general- para superar, en adelante, algo tan radiante, nutritivo y perfecto en todos sus frentes como el juego de Motion Twin. Esta aventura más allá de la muerte conjuga impecable precisión mecánica con gráficos pixelados de ensueño, humor ligero y un poder hipnótico basado en el rinse and repeat que aún, bastante tiempo después de su presentación en el early access, nos sigue sorbiendo el seso con periodicidad yonki. La DEA debería intervenir esta maravilla.

 

2. Celeste (PC, Mac, PlayStation 4, XBox One, Nintendo Switch)

Celeste

Cumbre, nunca mejor dicho, del pixel art y del minimalismo expositivo capaz de elevar al jugador hacia un estado de cuasiiluminación en el que sus manos trazan una autopista directa hacia sus emociones. En virtud del menos es más, Celeste apela a unas mecánicas plataformeras indestructibles e hiperadictivas para contar, de la manera más humilde y honesta posible, un ascenso a una montaña que es tan físico como mental: el de la superación de la depresión, el autoconocimiento y la aceptación de los propios problemas.

 

1. Red Dead Redemption 2 (PlayStation 4, Xbox One)

Red Dead Redemption 2

Las profecías fueron cumplidas. Las expectativas, superadas. El titán Rockstar ha entregado el que es, hasta la fecha, su obra más completa, compleja, inmersiva, reflexiva y tecnológicamente poderosa. Por extensión, el canto del cisne de una generación algo parca en títulos imprescindibles. Pero este lo es: uno que marcará la concepción futura del triple A gracias a su manejo de la narrativa, el tempo y el tratamiento estético. Un auténtico monumento jugable cargado de empatía, sabiduría y buen gusto que resonará durante años gracias a su sutileza, melancolía, ritmo y espectacular apartado estético. Un nuevo modelo a seguir.

Podría haber más. Un top 15, o incluso un top 20 habría resistido perfectamente sin resentirse apenas en calidad. En ese caso, sin duda habríamos destacado las bondades de los preciosos JRPG Ni no Kuni II: El renacer de un reino y Monster Hunter: Worlds, cada uno soberbio a su propia manera. O la efectiva simplicidad y las muy emotivas historias de Florence y The Gardens Between, que nos siguen atolondrando el alma, tanto como las penurias postapocalípticas polares de ese último reducto de humanidad que tenemos que proteger en el estratégico Frostpunk. O ese brutal perfilado de sendas fórmulas ya perfectas que han llevado a cabo NBA 2K19 y Hitman 2, continuistas pero imbatibles en sus respectivos campos. O ese gol por la escuadra que nos ha colado un mundo abierto tan genérico pero de alguna manera tan atractivo y divertido como el que ha planteado el Marvel’s Spider-Man de Insomniac.

Una inagotable ristra de placeres, en fin, que promete prolongarse en un 2019 que seguro estará una vez más marcado por un calendario de lanzamientos en estado de gracia. Toca que cada uno haga las paces con su dios, con uno mismo o con quien sea, porque el próximo enero promete ser el inicio de otros doce meses infartantes.


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