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Resident Evil 2 Remake (PS4)

posted by Xavi Roldan 6 febrero, 2019 0 comments
Survival Horror 101

Resident Evil 2 remake

El debate ya no tiene razón de ser. Si es lícito o no empaquetar como novedad obras que pueden llegar a contar décadas de vida y usar la coartada del remake para volver a vender el mismo producto es algo ya intrascendente. Porque guste o no es ya una práctica habitual. Lo que cabe preguntarse ahora es cuánto añade un remake a una obra preexistente. Cuánto de la operación entra en el ámbito puramente comercial y cuánto aporta al (ese sí interesante) debate de la preservación de los videojuegos en un mundo donde, por ejemplo, no podemos disfrutar de un remasterizado de Silent Hill, del que Konami perdió el código fuente. Y, en fin, hay que cuestionarse si tras un remozado un juego sigue siendo relevante. Y si el resultado es, simple y llanamente, una obra derivada con calidad y entidad.

Y este remake lo es. No hará falta a estas alturas revindicar el Resident Evil 2 original. Sí, la saga estuvo en sus últimos tiempos muy de capa caída hasta que su séptima entrega le reinyectó magma en vena, pero las cuatro primeras partes son historia esencial de los videojuegos. Y entre ellas la segunda brillaba con luz propia. De modo que no bastaba con reeditarla, había que volver a reivindicar su puesto privilegiado entre los survival horror. Coger sus ingredientes nucleares, tratar de no pervertir sus esencias y añadirle lo suficiente como para poder encajar en un panorama algo saturadillo. Y exactamente eso es lo que ha logrado Capcom. Un producto que no se despega en lo básico de su referente, pero que puede ser jugado hoy sin tener que pasar por ciertos peajes de gameplay farragoso.

Este Resident Evil se siente familiar pero nuevo. Usa algunos mapas prácticamente idénticos a los originales, pero se las maneja para implementarles ideas de diseño que permite que la sensación al transitarlos sea nueva. No por conocidos los rincones de la comisaría de Raccoon City (el escenario recreado con mayor fidelidad) resultan menos atmosféricos, menos desasosegantes. El diseño de niveles se ha depurado aún más, pensando en ese constante backtracking que siempre ha estado en el ADN primario de la saga, y la disposición de los atajos y las rutas sujetas a puzle se ha perfeccionado. Ahora la interconexión de las áreas funciona como un tiro y apenas hay zonas que resulten anodinas o desinspiradas. Por otro lado en lo visual el juego resulta un portento de texturas, expresividad e iluminación. El motor RE Engine le sienta de maravilla y lo aproxima formalmente a lo que vimos en la finca Baker, además de permitir filigranas como las animaciones independientes en función de dónde impacte cada bala descerrajada sobre un zombi.

Sin embargo el cambio más definitivo está en el gameplay, del que se han limado asperezas y soluciones algo obtusas. Ahora la cámara es libre, está colocada tras el personaje principal a modo de third person shooter estándar y el movimiento es fluido, lejos del desplazamiento de tanque del original. La amenaza del fuera de campo que conllevaba el uso de cámaras fijas se ha solventado reduciendo la visibilidad al haz limitado que arroja la linterna. Y por otro lado los puntos de guardado no demandan de los tradicionales (y escasos) carretes de tinta, excepto en el modo de dificultad más elevado. También han desaparecido, las capacidades técnicas ya no lo requieren, las puertas que interconectaban salas y funcionaban como pantallas de carga. A pesar de ello, abrir cada puerta y disponerse a cruzar cada umbral sigue representando una intensa fuente de inquietud.

Pero no todo es positivo. Se entiende y se justifica que el equipo de Capcom no haya querido pervertir el core original, pero ello evidencia ciertas carencias que hace dos décadas podían parecer normales y en cambio hoy chirrían un poco más. Si bien en lo jugable es irreprochable, se ven ciertos costurones en el diseño. Especialmente de los puzles, algunos demasiado mecánicos, otros extrañamente convenientes, casi todos desnaturalizados. Además el concepto base acusa de algunas inconsistencias muy arraigadas al diseño: sólo desde una pura lógica de videojuego podemos justificar que en una comisaría haya que abrir puertas reuniendo medallones escondidos. Todo ello ya estaba en el original, por supuesto. Pero toca preguntarse cuánto habría convenido traicionar ciertos preceptos: habría sido el momento perfecto para, por ejemplo, rediseñar ese segundo run (un new game plus con el otro personaje de los dos disponibles, cuya acción discurre en paralelo) para que se complementara mucho mejor con el primero. O para reenfocar ciertos aspectos del guión, darle fuerza al argumento y prescindir de algunos one-liners bobos y actitudes bastante cheesy.

Cuestiones que alejan a este de un remake perfecto, a medio camino de la veneración y la innovación. Pero que por lo demás no quitan excesivo brillo a un título notable y tampoco impiden que mantengamos cierta fe en una industria que no siempre que se mira la cartera descuida el alma. Este Resident Evil 2 es en líneas generales un juego más que robusto. Y sí, definitivamente el debate queda invalidado: bienvenidos sean todos los remakes si son como este.

8


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