AnálisisShooter

Max Payne 3 (Xbox 360)

posted by Hazuki 29 mayo, 2012 2 Comments
Hell on fire

Caratula Xbox360 MaxPayne3

El Max Payne personaje siempre ha estado rodeado de un halo trágico, el propio de ese héroe torturado por un hecho traumático que sigue cargando sobre su conciencia el peso de la culpabilidad. En la primera y la segunda parte de la saga, Remedy acertó al expresar todo ese dolor: el andar calamitoso, la actitud autodestructiva, la desolación sin escapatoria por las calles oscuras y hostiles de NY,  mediante referentes estéticos y mecanismos narrativos (y hasta meta narrativos) que encontraban en el cine noir y las viñetas más negras salpicadas de sangre su fuente inagotable de recursos. Lejos de querer dar un vuelco al espíritu de la saga, Rockstar ha expandido la exploración de ese personaje partiendo de las mismas constantes y añadiéndole nuevas cargas emocionales que acentúan aun más su nihilismo enfermizo, su afición por la bebida, mezclada y agitada por los analgésicos, y su ira violenta contra un mundo que no se ha apenado de él.

Todo esto hace que nos encontremos con uno de los personajes de videojuego más interesantes, más genuinos, con una de las personalidades más complejas, pero a la vez trazadas con líneas claras, que haya podido regalarnos este arte. Quizás nos resulte tan atractivo por recurrir a ese imaginario colectivo tan presente del héroe caído en desgracia que termina convertido en antihéroe. El tema que fluye en Max Payne, aplicable también a la historia de este Max Payne 3, es la de un kamikaze en busca de su redención sangrienta. Y eso, viniendo de Rockstar (la HBO de los videojuegos) solo pueden significar excelentes noticias para los que nos apiadamos de él con un mando en las manos delante del televisor.

La historia de Max Payne 3 arranca en Sao Paulo. Sí, Max abandona las calles frías de Nueva York por las soleadas de la megaurbe brasileña, pero a su alrededor todo sigue derrumbándose pese al cambio de clima y de coordenadas. Ahí es reclutado como guardia de seguridad de un multimillonario de la construcción, en un ambiente ajeno a él y con la dificultad de un idioma que no entiende. Sin embargo todo empieza a torcerse de verdad cuando una banda de criminales irrumpe en una discoteca y secuestra a la mujer del millonario. A partir de ahí Max, y su amigo y compañero, Raul Passos, se verán arrastrados a un camino de perdición en el que se cruzan grupos paramilitares de extrema derecha, polis corruptos y por supuesto bandas callejeras de las favelas.

Max Payne 3

Max Payne 3 respeta, a nivel de mecánica y estética, las dos entregas anteriores. Estamos ante un juego en tercera persona cuyo objetivo principal es aniquilar a quién se nos aparezca en pantalla. La particularidad que aportó la saga desde su inicios (gracias John Woo) es el bullet time. Una barra limitada que podemos usar para ralentizar el tiempo y esquivar las balas de los enemigos de la forma más cinematográfica imaginable (gracias de nuevo Mr. Woo). Esta ventaja la combinaremos con un sistema de coberturas deudor de Gears of War. En ese sentido, el tremendo trabajo desarrollado por el motor gráfico con la destrucción del escenario, resulta tan realista que provoca que el jugador tenga que estar en permanente estado de vigilia sobre su entorno y con el tipo de material que le resguarda del fuego enemigo.

Quizás leído así, suene a jodidamente complicado, y de hecho lo es, porque la IA de los enemigos (al menos en nivel difícil) es tan apurada que constantemente buscan  nuevas formas de rodearte, atacarte y sorprenderte. Pero tampoco es para desesperarse, la dinámica del juego es muy intuitiva, y pronto se le coge la medida justa al pad y sus funciones en el juego. Si a esto le añadimos un arsenal muy amplio y variado, con la posibilidad además de usar varias armas a la vez (trabuco y uzi por ejemplo…saliveo), y munición que casi nunca escasea, las frenéticas batallas quedan servidas. Quizás si que los painkillers, con los que Max se reabastece la salud, escasean un poco, poniendo a prueba mucha veces al jugador en las situaciones más límite.

A nivel jugable pocas novedades sustanciosas ha añadido Rockstar a la saga. Desde una perspectiva de juego lineal, puede que la más visible y notable, haya sido implantar de forma muy acertada  todo el carácter cinematográfico en la propia estructura jugable. Algo que incumbe no solo el concepto que hay detrás del tiempo bala, sino en la manera en que han cuajado sin estridencias, con total fluidez, los momentos cinemáticos seguidos por momentos de gameplay. A eso hay que sumarle algunos momentos bala diseñados específicamente para parajes puntuales del título con la idea contagiar al jugador con la plenitud de esa experiencia cinematográfica, con el resultado de poder enorgullecerse por haber creado momentos arrebatadamente espectaculares. Por último, merece también un aplauso la posibilidad de ralentizar la muerte del último enemigo en pantalla, dejando momentos hemoglobínicos para el recuerdo.

Una jugabilidad dinámica e intuitiva, que contentará a expertos y novatos, y de la que poco detalles se pueden recriminar, quizás tan solo, ciertos bugs que aparecen cuando se te deja la opción de la última bala en slow motion para volver a la vida, y que hacen que algunas veces sea imposible (por el ángulo y/o la altura) dar con el tipo que te ha matado. Tampoco acaba de implantarse del todo bien esos efectos visuales de ráfagas luminosas en las cinemáticas que intentan reproducir el estado etílico y narcótico por el que transita Max en su día a día, es un recurso del que se abusa, y acaba resultando cansino.

Max Payne 3 Xbox 360

Con sus convincentes píldoras publicitarias Rockstar se encargó de recordarnos por activa y pasiva que Max Payne era un shooter cinematográfico en tercera persona, y eso es algo que efectivamente han logrado en todos los nievles, también a nivel formal y estético.

Como mencioné más arriba el tratamiento del personaje de Max es digno de una buena película de Hollywood, en esas donde además la voz en off interior no desfallece la historia ni las imágenes. Como cualquier guión hay una evolución, física y emocional, del protagonista y todo ayuda a sentir apego por esta aporrada alma.

Pero la sombra cinematográfica de clara descendencia noir se percibe también en los personajes y situaciones que pueblan este thriller de acción. Se huele un trabajo de documentación intenso y riguroso, así como un cúmulo de referencias cinematográficas (dedicaré un artículo a explorarlo) que marcan en el plano narrativo y en el formal el desarrollo del juego. Como por ejemplo, en las inteligentes transiciones con flashbacks que nos llevan desde Sao Paulo a las calles de Nueva York, y viceversa, con saltos temporales, y que ayudan a complementar  y a profundizar los rincones narrativos de la historia y sus personajes.

Como cualquier gran superproducción hollywoodiense, no nos olvidemos que este juego lo es, se han cuidado con mimo todos los otros apartados que, de un modo u otro, aportan a la causa. Así encontramos una banda sonora de aupa que combina los trallazos sonoros que la banda Health ha desarrollado para el título con temas autóctonos de Brasil que van de la bossa nova al hip-hop, hasta el funk carioca y otros sonidos locales que harían estremecer de gusto al productor Diplo.

Por no hablar del impresionante trabajo actoral en los doblajes, que lubrican con brillantez los ingeniosos diálogos, y los geniales monólogos internos de Max Payne, del que se poddrían rescatar, y enmarcar, verdaderas perlas labiales.

También resulta asombroso el inmenso trabajo de ambientación que se han gastado para recrear los paisajes de esta inmensa urbe, se nota por ejemplo que diseñadores de Rockstar se adentraron en las peligrosas favelas para documentarlo y traspasarlo luego al juego. El efecto se reproduce con una sensación de verosimilitud absoluta, hasta el punto de tener la sensación de haber hecho un tour por la cara salvaje de la ciudad brasileña.

Max en las favelas

El apartado multijugador del juego se merece otro post dedicado. Rockstar ha apostado muy fuerte por la parte multijugador con vistas a reutilizarla bajo un mismo concepto global en  su próxima perla, GTA V. Al principio cuesta un poco habituarse a las particularidades de las partidas en línea y los modos de juegos a disposición, pero a la que te sumerges un poco, y vas ganado habilidad con la que poder desbloquear armamento, opciones y modos de juego, sabes que ya no vas a poder salir de ahí. Las partidas se dividen de entrada por modos de disparo libre o semiautomático (con alguna pequeña ayuda en el visor de apuntar), a partir de ahí se despliegan un montón de partidas y variedades, cada una con sus particularidades, desde banda contra banda, hasta Max Asesino, a todos contra todos, etc. Logrando un multijugador muy variado, muy completo, y que aporta horas y horas de vicio a la ya de por sí magnífica historia del modo campaña y que suma a las opciones del modo arcade (que servidor aún no ha catado).

La nueva joya de la corona de Rockstar supone una experiencia jugable/cinematográfica inmersiva, con una historia fascinante que va calando, con un personaje carismático que va engrandeciéndose a cada nuevo capítulo, con un nivel de acción y de violencia muy intenso y con una jugabilidad frenética. Sin necesidad de reinventar ningún concepto, respetando las líneas maestras de la saga y el espíritu original. No han redefinido el género, pero se han cascado un señor juegazo.

Max está de vuelta… más jodido que nunca…. más furioso con el mundo…la venganza es un plato que cuando estás en el infierno se sirve en caliente.

9

 


2 Comments

Daniel-San 29 mayo, 2012 at 18:13

Joder, me has puesto los dientes rayando el suelo… Dos dudas: Supongo que sin doblaje al castellano, ¿no? ¿Y final cerrado o abierto?

Reply
Hazuki 31 mayo, 2012 at 11:33

El doblaje es en inglés y subtitulado al español, y créeme que mejor que sea así, el actor que hace de Max Payne lo borda. Con lo de final abierto o cerrado…¿te refieres a si se da pie a seguir con la saga? solo te diré que Max es un tío muy duro de pelar

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