Llegamos al primer viernes de septiembre, con la nostalgia veraniega haciendo aún mella en nuestra vuelta a la rutina, destacando un par de estrenos poco anunciados, que no por ello, dejan de ser los más interesantes de los estrenos de cartelera. Empezamos por el filme al que ayer le dediqué esta crítica. Submarino supone la vuelta a nuestras pantallas de uno de los fundadores del movimiento Dogma 95. No van a encontrar nada de eso, pero si una cruda historia de personajes marcados por una oscura infancia. En resumen, Vinterberg en estado puro.
También sorprende la poca repercusión que ha tenido Bright Star, en lo que supone la vuelta de la directora de El Piano. Jane Campion aborda aquí un drama romántico de época con su particular exquisitez en la puesta en escena.







