Crítica

Omar – Any Abu-Assad

posted by Jose Luis Muñoz 16 julio, 2014 0 comments

Omar cartel

Huyendo de toda épica, con un enfoque realista, y evitando ser maniqueo—cosa difícil tratándose de un director de corazón palestino y, por tanto, víctima de una situación sociopolítica insoportable—, Any Abud-Assad, cuyo trabajo anterior Paradise now también fue candidata al Oscar, nos ofrece en formato de thriller, que nada tiene que envidiar a producciones norteamericanas multimillonarias, un relato desgarrador del aquí y ahora de Palestina a través de tres amigos de infancia, Omar (Adam Bakri), un panadero de Cisjordania, Amjad (Samer Bisharat), que debe cuidar de sus siete hermanas casaderas y no muy agraciadas y Tarek (Eyad Hourani), con maneras de líder, que acaban formando una brigada de Al Aqsa. La película no solo se centra en la preparación de los atentados y emboscadas que los tres palestinos organizan contra el ocupante israelí, sino también en el día a día asfixiante en los territorios ocupados—Omar debe saltar a diario el altísimo muro que divide su territorio y esquivar a las prepotentes patrullas israelíes, que lo humillan como diversión, para verse con su sus amigos—; la tierna relación con la estudiante Nadia (Leem Lubany), de la que está enamorado a la vez que su amigo Amjad; y  su actitud con el agente israelí (Waleed F. Zuaiter) que, cuando lo detiene, adopta el papel de policía bueno con el fin de hacer de él un confidente y mantiene con el protagonista una relación —por un momento parece que los dos enemigos irreconciliables puedan acabar siendo amigos—deliberadamente ambigua.

Any Abu-Assad construye con pocos medios una película de acción impecable—las espectaculares persecuciones de Omar por las calles de Nazaret o por las terrazas de las casas huyendo de los policías israelíes muestran, además, la excelente forma física de Adam Bakri, a la altura de Burt Lancaster—; mantiene tenso al espectador cuando el entramado de sospechas y traiciones se cierne alrededor de Omar de quien sus compañeros desconfían por salir de la cárcel; utiliza eficazmente la violencia como revulsivo—las sesiones de tortura reflejan una realidad habitual—y traza tres retratos impagables de los tres resistentes palestinos, muy lejos de la hagiografía propagandística, gracias a la naturalidad de actores que aguantan primerísimos planos que los acercan al espectador y que en ningún momento parecen estar interpretando.

Omar fue candidata al Oscar a la mejor película de habla no inglesa y premiada en varios festivales internacionales con gran merecimiento. El director palestino navega entre géneros (película de amor, de acción, costumbrista, social, policial o thriller) con suma precisión, sin que el interés decaiga en ningún momento, y la rubrica con un final modélico.

Omar es un ejemplo de un cine combatiente que huye del maniqueísmo fácil y se erige en bandera de lo que puede ser un cine palestino con muchas cosas que decir y formalmente impecable.

7

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