Crítica

Renoir – Giles Bourdos

posted by Jose Luis Muñoz 20 Mayo, 2013 0 comments

Renoir poster

Suelen tener las películas sobre pintores, un subgénero dentro de los biopics, una calidad aceptable media alta. El tormento y el éxtasis de Carol Reed sobre Miguel Ángel (Charlton Heston); El loco de pelo rojo de Vicent Minnelli sobre Van Gogh (Kirk Douglas); Moulin Rouge de John Huston sobre Toulouse Lautrec (José Ferrer); La chica de la perla sobre de Peter Webber sobre Veermer (Colin Firth); Sobrevivir a Picasso de James Ivory con Anthony Hopkins; y más recientemente El molino y la cruz de Lech Majewski sobre Brueghel el Viejo (Rutger Hauer) son ejemplo de ello.

No es Renoir un biopic al uso sobre uno de los grandes maestros del impresionismo, no pretende el académico y exquisito film de Giles Bourdos, que debutó en el cine en 2008 con Después de muerto, reflejar la vida del genio de la pintura sino reconstruir la última etapa del autor de las sensuales bañistas, cuando un Renoir (Michel Bouquet) casi impedido, que tiene que ser transportado en silla a los rincones bucólicos en donde pinta a sus ninfas desnudas, está en el invierno de su vida, sufre insoportables dolores de huesos y una artritis galopante hace cada vez más difícil que pueda sostener el pincel (se lo ata, literalmente, a la mano). Trata el film de Bourdos de esa etapa final del pintor, que ha enviudado, y su relación con su hijo Jean (Vicent Rottiers), el futuro y brillante director de cine que triunfó en Hollywood, que regresa herido de la primera guerra mundial, y la sensual modelo Andrée Heuschling (Christa Theret), su última musa, de la que se enamora el hijo del pintor. Es Renoir una peculiar historia de triángulo amoroso: el pintor ama a la carnal Andrée a través de sus pinceles y de su vástago, que le sirve a Giles Bourdos para reconstruir la atmósfera sensual y exquisita del magistral pintor impresionista a orillas del Mediterráneo, en su luminosa casa de la Costa Azul, cuidado por una cohorte de mujeres que lo miman en los últimos años de su vida.

Gran acierto de Bourdos, que imprime belleza y sensualidad a todas las imágenes de Renoir, especialmente en los posados de Andreé desnuda, es la elección de los actores.  El actor francés Michel Bouquet (Todas las mañanas del mundo), da vida al ilustre pintor impresionista Auguste Renoir y su interpretación física, literalmente retorcido, es sencillamente magistral; Vicent Rottiers (Mood Indigo) encarna al joven Jean Renoir; y la jovencísima Christa Theret (Arcadia) interpreta con asombrosa naturalidad a la joven y sensual última modelo de Renoir y futura esposa  y actriz de las películas de su hijo de quien acabó separándose para tener una vida aciaga muy alejada de esa etapa idílica que compartió con ambos.

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