Crítica

Todo el santo día – Paolo Virzi

posted by Jose Luis Muñoz 17 Enero, 2014 0 comments

Todo el santo día

Muy lejos ya de las vitriólicas comedias italianas de raigambre social, las de Dino Risi, sin ir más lejos, protagonizadas, casi siempre, por el inigualable Vittorio Gassman, y con casi todo el buen cine italiano descabezado desde que desaparecieran los Fellini, Antonioni, Pasolini, Ettore Scola, Elio Petri, Mario Monicelli y un larguísimo etcétera – aunque siguen coleando los hermanos Taviani y alguna Gamorra nos sacuda las entrañas – que hicieron que la cinematografía de la bota de Europa fuera de las más pujantes a nivel artístico, social o intelectual, nos llega de ese país mediterráneo, de cuando en cuando, alguna agradable sorpresa, como esta , un film sin pretensiones que gira sobre la historia de una joven pareja formada por Guido, interpretado por La soledad de los números primos, El último terrestreLa gran belleza), un intelectual introvertido y bastante frustrado que trabaja como portero de noche en un hotel (publicidad de NH, por cierto), y Antonia (la cantante Thony, debutante en esta película), empleada en una agencia de alquiler de coches y cantante de bar por las noches, su antítesis, una mujer vitalista y atormentada por ese bebé que quiere tener, y todos sus conocidos y familiares ya tienen, y que no acaba de llegar.

La comedia de Paolo Virzi, un director prolífico (La bella vida, Vacaciones de agosto, Los años dorados, Brazos y abrazos, Mi nombre es Tanino, Caterina se va a Roma, Napoleón y yo, Toda la vida por delante, La primera cosa bella y Capital humano) sigue a rajatabla el canon de la comedia sin arriesgarse, la fórmula de sonrisas, sobre todo, y alguna que otra lágrima (en el último tercio). Destacables los gags, muy efectivos, que sacuden de cuando en cuando al espectador—el del huésped japonés coqueteando con el protagonista masculino en la recepción del hotel es uno de los más hilarantes; los relacionados con el del espermograma que se hace Guido, también—y, sobre todo, la extraordinaria química que existe entre Luca Marinelli y Thony, fundamental para que la película funcione.

A resaltar el mensaje tradicional que rezuma el film por sus cuatro costados, y que tiene su apoteosis en la secuencia final que pone fin a la vida bohemia de la pareja. Que podría entenderse como el reverso de Blue Valentine.

Una película simpática y efectiva la de Paolo Virzi, y que se ve bien, lo que puede ser mucho en los tiempos que corren.

6

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