Crítica

Un largo viaje – Jonathan Teplizky

posted by Jose Luis Muñoz 4 Julio, 2014 0 comments

Un largo viaje

Dentro de las películas sobre la Segunda Guerra Mundial ocupan un lugar destacado las que abordan el conflicto del Pacífico, el de la lucha que fundamentalmente libraron estadounidenses, ingleses y australianos contra las tropas del Imperio del Sol Naciente. Dentro de ese apartado de cine bélico hay unas cuantas películas que se centran en las atrocidades de los japoneses con sus prisioneros, y a bote pronto me vienen a la memoria El puente sobre el río Kwai del británico David Lean, Feliz navidad, Mr. Lawrence del japonés Nagisha Oshima y Ciudad de vida y muerte del chino Lu Chuan, que nos recuerda lo muy atroces que fueron los soldados imperiales con los chinos, como otras tantas obras maestras. La película del australiano Jonathan TeplizkyMejor que el sexo, El desquite y Bourning Man—no está a la altura de las anteriormente citadas.

Eric Lomax (Colin Firth), un apasionado del ferrocarril, coincide con Patricia (Nicole Kidman) en un viaje en tren. A partir de ese primer encuentro Lomax se hace el encontradizo con ella. Una corta relación con Patricia acaba pronto en matrimonio. Pero Eric Lomax esconde en su subconsciente un perturbador recuerdo de maltrato y tortura cuando siendo oficial del ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial fue hecho prisionero en Singapur y enviado a un campo de concentración nipón en la frontera entre Birmania y Tailandia. Cuando Finlay (Stellan Skasgard), un miembro del club de veteranos de guerra que Lomax frecuenta, descubre en un periódico que el intérprete japonés Nagase (Hiroyuki Sanada), que permanecía impertérrito mientras eran torturados salvajemente aún vive y es guía turístico, Eric Lomax emprende ese largo viaje, en el tiempo y en el espacio, para reencontrarse.

Lo que podía haber sido una emotiva y potente película acerca de la culpa y la redención por su asunción, se queda en una película gris a causa de una dirección blanda que en los flashbacks al pasado, además, queda muy lastrada por las interpretaciones que del joven Eric Lomax hace Jeremy Irvine y de Nagase el actor japonés Tanroh Ishida. Pero tampoco es que el tramo que transcurre en la actualidad, en un brumoso y costero Reino Unido, levante pasiones. El habitualmente brillante Colin Firth está apagado y no acaba de creerse su papel—muy poca verosimilitud en sus arrebatos de furia—y Nicole Kidman perdió su expresividad desde que se hizo esclava del botox. Si a eso añadimos que a Jonathan Teplizky le falta credibilidad y vigor a la hora de rodar las que debían ser impactantes secuencias de los maltratos de los verdugos japoneses a sus prisioneros británicos y no acaba de ahondar en el drama de la pareja Lomax/Patricia, ni en su tipo de relación (se conocen y casi a continuación se casan), podemos hablar de una película frustrada a pesar de su hermoso final.

Un largo viaje era una película que estaba diseñada para conmover al espectador en las butacas pero lo deja bastante indiferente. Para relaciones turbias entre víctima y verdugo, la de David Bowie y Ryuichi Sakamoto en Feliz navidad Mr. Lawrence, y para brutalidad la que desplegaba Takeshi Kitano como sargento en esa misma película.

5,5

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