El declive de la sociedad posmoderna

En 1986 Denys Arcand lograba alzar su película El declive del imperio americano a lo más alto de la taquilla canadiense, convirtiéndose de este modo, en la primera película rodada en Québec, y con el francés por idioma, que lo conseguía.
La película gira en torno a unos personajes que debaten detenidamente, y en profundidad, temas sexuales, políticos y sociales que les conciernen. De entrada seguimos a los personajes masculinos ocupados en un preparativo. Y de forma paralela están las impresiones de una mujeres que practican ejercicio en un gimnasio. Ambos grupos se unen, al rato del metraje, alrededor de un ostentoso caserón donde compartirán mesa, relaciones, y secretos que afloran tras acaloradas conversaciones.
Denys Arcand intentó con El declive del imperio americano hacer un sarcástico, irónico, critico y fiel retrato de la generación del 68 asentada en los roles propios de personas alrededor de los cuarenta. Y hasta cierto punto se deja llevar en exceso por ese propósito. La película alardea en exceso de una masa intelectual que o bien te interesa mucho, o bien, pierdes, a las primeras de cambio, el mínimo interés. Por otro lado la elección formal de Arcand tiende mucho a lo teatral, centrándose en exceso en su guión y los diálogos, dejando en tercer plano la acción, y en un segundo (como no cabría esperar) a los propios personajes. Con este drama/comedia coral, no acabas de llegar con exactitud a la verdadera dimensionalidad de todos los personajes.
Si que acierta, y de una forma elocuente, en desmenuzar la caída y la frustración de una generación que quería cambiar el mundo, y que no sólo ve cómo eso no ha ocurrido años después, sino que además ellos mismos son sujetos pasivos de ese sistema que tanto despreciaban. Hay un cierta comodidad intelectual en los personajes de Arcand, que tiene puestos ilustres en las universidades, y que han logrado un cierto estatus social, pero lo chocante, y brillante, es que siguen estando igual de despojados e indefensos ante los vínculos sexuales y afectivos. Lo que para unos no merece la mínima importancia, para otros produce un profundo agujero en sus vidas.
Denys Arcand debió de quedarse con ganas de tratar más a estos personajes, ya que 17 años después los recuperó en Las Invasiones bárbaras, la cual también gozó de una gran aceptación.

Ver en Filmin
