El elefante de marfil – Nerea Riesco

Es Nerea Riesco, con dos novelas en su haber que preceden a ésta, El país de las mariposas (premio Ateneo Joven de Sevilla)  y Ars Magica, una de las más exitosas autoras de novela histórica de este país, género por el que transita con pericia extraordinaria pese a su juventud, y se acerca a él, uno de los más populares en la actualidad, junto a la novela negra, con el rigor de quien antes de ponerse ante el teclado del ordenador se documenta de forma minuciosa, filtra esa ingente información, cogiendo lo que le interesa, y lo adereza luego con la pasión por la escritura que traslada luego al lector.

El elefante de marfil se inicia con una catástrofe sísmica, el terremoto de Lisboa que se sintió en Sevilla, y, a través de los miembros de una familia de impresores que regenta el negocio Aquí se imprimen libros, los Haro, traza una saga que recoge la vida de la capital hispalense, ciudad de adopción de la autora,  durante parte del siglo XVIII y XIX. Un recorrido por las costumbres de una ciudad y una intriga, que se oculta en una de las partes de la catedral, que habla de una partida de ajedrez jugada durante la dominación musulmana de la ciudad y aplazada en el tiempo y de cuyo resultado depende el destino de La Giralda, son el núcleo de esta novela. Aparentemente.

El desastre comenzó a las diez en punto, de la mañana. Las campanas de la Giralda tañían solas, como locas. Los bancos del templo se agitaban sin importarles el peso de los fieles que estaban sentados sobre ellos y los que estaban de pie cayeron sorprendidos porque la tierra les faltaba. El púlpito amenazaba con descolgarse de su columna y un par de monaguillos asustados se acercaron tambaleantes al padre Zacarías para ayudarle a bajar la escalera.

Podría creer el lector que El elefante de marfil es un thriller histórico, de los muchos que se publican con enorme éxito desde que Dan Brown dio con la piedra filosofal en El Código da Vinci, pero eso sería reducirla. O una novela sobre el noble juego del ajedrez, como indica su portada. El juego de los escaques, como forma incruenta de dirimir las disputas, y la intriga por descubrir las reglas del juego en algunos motivos arquitectónicos de la catedral de Sevilla, son excusa argumental, pero no es lo esencial. Por encima de intrigas, misterios y claves que descifrar hay una novela de amor, o de muchos amores, porque los personajes femeninos de El elefante de marfil, los Haro, mujeres enérgicas y racionales, se enamoran de  amantes aventureros que les insuflan irracionalidad y pasión amorosa. Como en las novelas de García Márquez(hay algunos referentes al realismo mágico) las vidas se repiten, de generación en generación, y los miembros de esa familia novelada se pasan el testigo sentimental. Y es en la descripción de los estadios de la pasión amorosa en donde se hace más patente la prosa sensorial, exquisitamente cuidada, de Nerea Riesco. El lector ve a los amantes, escucha sus suspiros, participa de su éxtasis.

             León la recibía jovial, apretándose contra su cuerpo. La besaba en los labios, le lamía la lengua, le robaba el aire. Se colocaba tras ella y desabrochaba uno por uno, con tranquilidad pasmosa, la infinita hilera de minúsculos botones que sujetaban su enlutado vestido, desde el cuello hasta la cintura. Después empujaba suavemente la tela y acariciaba con la yema de los dedos la delicada ropa interior alargando ese momento, conteniendo el deseo.

Una narración tan ambiciosa no sería posible sin unos personajes que la hicieran creíble, y por los que el lector sintiera empatía, y un territorio perfectamente descrito. El costumbrismo no pesa, sino que ilustra, porque Nerea Riesco reconstruye ante nuestros ojos, con una técnica literaria extraordinariamente visual, la Sevilla bulliciosa de aquellos tiempos con todo lujo de detalles, en la que no falta, expresamente, ninguno de sus tópicos (toreros, cigarreras, bandoleros…),  y en cuanto a los personajes la autora los crea y cuida hasta en sus más nimios detalles, los hace hablar y andar por el escenario que reconstruye, amar, comer y divertirse. Julia, la viuda de Haro, la impresora que inicia la saga; León de Montenegro, su aventurero esposo;  Abel, Guiomar, el malvado Cristóbal Zapata, que se consume en su amor no correspondido, o la mismísima mamita Lula, la sabia sirvienta africana, son algunos de los esos seres de carne y hueso que salen de la imaginación de la autora y transitan durante esos cien años de historia hispalense.

Sentimientos exaltados, envueltos en excelente literatura, que se convierten en un placer para los sentidos. Porque para los sentidos, para todos, parece haber escrito Nerea Riesco El elefante de marfil.

Blog Widget by LinkWithin