Reseña

England’s Dreaming – Jon Savage

posted by Cesc Guimerà 10 octubre, 2017 0 comments
Una historia del punk

England's dreaming

El punk es Alan Erasmus arrancando el poster del Dark Side of The Moon de Pink Floyd de la habitación de Tony Wilson. También el de Bowie, aunque esto lo pasaremos por alto. Es la reacción al rock progresivo y sinfónico, la era glacial de la música, pero también es, y aquí es donde Jon Savage estampa su sello, la reacción a la etapa más nefasta de la historia del pop. ABBA, Brotherhood of Man y Elton John con Kiki Dee, así lo atestiguan. Y el inglés lo documenta.

Jon Savage pasó por la última edición del festival Primera Persona en Barcelona y Madrid, y tras el desfile por los medios que esta clase de citas acarrean, nos empapamos de la consecuente tromba de entrevistas sacadas del mismo molde, de las que nos quedamos con los tres singles que para el autor ejemplifican la decadencia. ‘Fernando’, ‘Save Your Kisses For Me’ (ganadora de Eurovisión, nos recuerda) y ‘Don’t Go Breaking My Heart’.

¿Qué hicimos mal? ¿Qué llevó al pop al declive casi inmediato desde aquel Big Bang de 1966? La aparición de los hippies tan solo un año después, presagiaba que todo solo podía ir a peor, como así fue. Savage lo puede documentar y argumentar con una fiabilidad y una credibilidad sin paliativos. Él mismo dedicó 1966. The Year The Decade Explode (2016), no editado en español, al año del Swinging London, de las grandes protestas contra Vietnam en la Berkeley del Free Speech Movement, el año en el que Stokely Carmichel funda los Panteras Negras y acaba con el buenismo de Martin Luther King y el de los disturbios en Sunset Strip.

La reedición de England’s Dreaming de Revervoir Books coincide con el cuarenta aniversario del paseo de los Sex Pistols por el Támesis al borde el Queen Elizabeth (corría un 7 de junio) con el que celebraron el Jubileo de plata de la Reina Isabel II perpetrando el ‘God Save The Queen’. Performance que acabó con cameo policial y Savage, uno más del guateque, esquivando con maestría el calabozo. Pero la efeméride no es la única motivación que nos mueve.

El mismo personaje podría ser una de ellas. Savage es casi un académico de las culturas y del fenómeno adolescente desde incluso antes de su irrupción. En  Teenage. The creation of youth (1875-1945) explora los movimientos previos al estallido del rock and roll y de la propia adolescencia como estatus social… y target comercial. Él mismo participó en la adaptación cinematográfica de Matt Wolf, con exquisita banda sonora de Bradford Cox.

Aquí disecciona el punk como algo más que un movimiento musical único, sin precedentes ni continuaciones, y con un impacto imperecedero, que salpica las corrientes actuales, como pudimos ver en la exposición “Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo”, que giró el pasado verano por el estado, con punto de partida en el Macba barcelonés. Profundiza en los antecedentes, el mayo el 68, los New York Dolls o las tendencias que marcaba King’s Road, y hay que esperar doscientas páginas para que John Lydon asome la cabeza, aunque los Pistols no dejan de ser el eje.

Publicado originalmente en 1991, England’s Dreaming perdura como una obra vigente porque los ideales el punk se mantuvieron vivos, sin resolver. La actual edición incluye la introducción sobre los treinta años del fenómeno y el añadido sobre la primera reunión de los Sex Pistols en 1996, que ya podían encontrarse en la redición de 2005, así como una discografía actualizada.

El punk, dice Savage, reunió a estilistas suburbanos, víctimas de Bowie, adolescentes escapados de casa, curtidos radicales de los 60, homosexuales, artistas, muñequitas disco, criminales, adictos a las drogas, prostitutas de toda clase, hooligans, intelectuales, obsesos del big beat e inadaptados de todo tipo. Su England’s Dreaming documenta –para muchos como ninguna otra obra– un período que también puede entenderse a través la relectura de la historia de Greil Marcus en Lipstick Traces (Rastros de Carmín), Rotten: No Irish, No Blacks, No Dogs, la autobiografía que el mismo John Lydon revisó recientemente en La Ira Es Energía, el malcomlarenista documental The Filth And The Fury de Julien Temple o Punk. Historia de 30 años de subversión (T&B Editores, 2007) de Mariano Muniesa, por la interesante visión de las reminiscencias las cloacas del extrarradio barcelonés y del rock radical vasco.

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