Domingo de serie: Homeland (Temporada 1)

No exagero cuando afirmo que Homeland (Showtime) es la serie de la temporada, al menos de los últimos cuatro meses. Empezó potente en cuanto a trama, espionaje, la guerra de Irak, el terrorismo, pero capítulo tras capítulo se ha ido volviendo humana, explicándonos el drama y las razones que se encuentran detrás de todo eso.

Showtime deja a un lado las comedias de familias desestructuras y se adentra en un drama político/bélico y personal. La apuesta por personajes fuerte y duros que muestran más de lo que se podía prever en un primer visionado, me ha cautivado.

Claire Danes interpreta a Carrie Mathison, una agente de la CIA que pasó años en Irak buscando conexiones terroristas y que cuando reaparece en escena Nicholas Brody (Damian Lewis), un marine secuestrado en la guerra y que aparece sano y salvo después de seis años cautivo, se obsesiona con él, porque desde el principio algo le hace ver que no puede confiar en él porque esconde algo. Las sospechas le hacen vigilar su casa, con cámaras escondidas, hacerse la encontradiza con él, e incluso acaba por enamorarse.

El personaje de Carrie es poliédrico, una mujer fuerte, en un mundo copado por hombres, donde tiene que demostrar su valía, eso sí con un fuerte currículum, pero que tiene que esconder su verdadera personalidad. A medida que avanza la temporada la va mostrando y se convierte en humana. Carrie es bipolar, hecho que condiciona fuertemente los dos últimos capítulos de la temporada y que nos deja in albis para la siguiente. No se crean que todo acaba con la primera, esta parte de Carrie dará mucho que hablar en la segunda.

Nicholas Brody no se queda atrás. Los guionistas nos hacen pasar por diferentes fases con él, del amor al odio e incluso intentan que entendamos sus razones de conversión al islamismo y de porqué está a punto de hacer lo que hace. No nos queda demasiado seguro si el viaje del personaje tendrá una próxima parada en el cielo o en el infierno, pero seguro que será interesante comprobar cómo hacen evolucionar a este personaje en la segunda temporada.

Carrie trabaja con Saul Berenson (Mandy Patinkin), su compañero más cercano en la CIA, que es otro de los personajes más oscuros. Su pasado, su familia, no queda demasiado dibujada y con las pinceladas de esta primera temporada, suponemos que queda demasiado en el tintero de los guionistas para la siguiente. Eso sí, al final todos los personajes se humanizan y creo que el viaje del personaje de Saul es donde más se nota esto.

Los personajes secundarios también están a la altura del resto. La familia de Brody, su mujer Jessica (Morena Baccarin), que tiene que aceptar de nuevo a su marido, apoyarle en esta nueva vida y que vive a oscuras de todo lo que Brody planea y en qué se ha convertido. Pero, sin duda uno de los secundarios que acompaña a Brody, y parece ser la única que le entiende, es su hija Dana (Morgan Saylor), con una gran actuación en el último capítulo.

Fuera de la parte interpretativa, Homeland es una suma de buena dirección, producción y realización. A la altura de las mejores producciones de Showtime, el ritmo, las escenas y los planos, nos provocan más suspense de lo que el guión desgrana.

Todo el mecanismo hace que nos hayamos pasado doce semanas queriendo saber más, pensando que no podía suceder algo más espeluznante que lo que acabábamos de ver, pero a la semana siguiente comprobábamos lo equivocados que estábamos. Con el último capítulo visualizado, y con unos largos meses hasta que se emita la segunda entrega, volveremos a mirar y remirar, sus primeros doce capítulos de verdadera genialidad dramática televisiva.

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