Secuestro en el Upper East Side

Secuestrado (Kidnapped) es ese tipo de series, que pese a recibir referencias aceptables, hay algo en ella que no te convence del todo como para dar ese paso de dedicarle 546 minutos y tamaño espacio en el disco duro. No obstante, que una televisión autonómica la programara en un horario decente, provocó que finalmente me dejará llevar por ella.
Secuestrado toma su punto de partida en el momento en que un hijo de una familia adinerada de Nueva York es secuestrado. A partir de ahí se lleva a cabo una intensa investigación por parte del FBI, y de un detective privado contratado por la familia.
En el papel del detective privado tenemos a Jeremy Sisto, y me es difícil pensar en alguien peor para este papel. El protagonismo que alcanza este rol, puede hacer que muchos abandonen la serie a las primeras. Sisto no imprime nada de carisma a un personaje que, en ningún momento, resulta creíble para el telespectador. En roles más convincentes tenemos a Delroy Lindo en el papel de un agente del FBI que decide retrasar su jubilación para esclarecer el caso. O Timothy Hutton en el papel del padre multimillonario, que se ha ganado cantidad de enemigos para llegar a donde está. La serie intenta construir una telaraña de intriga entre los personajes que pueblan la serie, incitando al espectador a qué descubra quién hay detrás del secuestro.
El problema radica que el interés suscitado de antemano es tan insignificante que realmente poco importa lo qué realmente hay ocurrido. De entrada la serie de Jasón Smilovic, tiene uno de los pilotos más aberrantes que he visto. Con secuencias mal rodadas, personajes que superan lo insufrible de los estereotipos, y con algunos apuntes formales que desesperan a todo aquel que esté harto de recursos estilísticos por la patilla. Muchos de estos elementos se repiten a lo largo de la serie, pero quizás en un tono más contenido a medida que avanza. Pero a la vez que esto ocurre la trama se va diluyendo, y cada vez más, aparecen con más regularidad los lugares comunes y la evidencia.
Secuestrado es la típica producción sin complicaciones, a momentos entretenida, que se deja ver en una tarde aburrida de domingo de resaca, cuando nuestras neuronas funcionan al 40%. En otras circunstancias mejor abstenerse.

